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    sábado, 5 de mayo de 2018

    Los auténticos creadores del bolero ranchero mexicano.

    ¿Quienes fueron los auténticos precursores y pioneros del bolero ranchero mexicano? Si usted está pensando en Rubén Fuentes y Alberto Cervantes, lamento informarle que se equivoca rotundamente. La historia de la música tradicional y popular mexicana contiene algunos capítulos apócrifos cuya veracidad se tambalea al estar sustentada únicamente en leyendas urbanas y mitos generalizados. Es tiempo de desmentir información errónea que durante largo tiempo ha sido difundida en radio, televisión, prensa escrita y páginas WEB. A diferencia de lo que algunos piensan, el nacimiento del bolero ranchero mexicano tuvo lugar sin la intervención de Fuentes y Cervantes, quienes, dicho sea de paso, son personajes que tienen su lugar bien ganado en la historia de la música mexicana. Pero los nombres y méritos de los auténticos creadores del bolero ranchero mexicano, son ignorados por la mayoría de la gente. Y para probar esta afirmación citaré una melodía popular que con el paso del tiempo y a fuerza de continuar dentro de la preferencia del público, terminó imponiéndose como tradicional. Me refiero a la canción Amorcito Corazón, bolero ranchero con letra de Manuel Camacho Villaseñor, mejor conocido como Pedro De Urdimalas, y música de Manuel Esperón. Durante décadas la pieza mencionada ha permanecido en el gusto de varias generaciones de mexicanos y ha sido interpretada por diferentes artistas en las más diversas formas y oportunidades. La melodía fue grabada por primera vez en 1947 para su inclusión en la película Nosotros Los Pobres (dir. Ismael Rodríguez, 1948). Filme memorable en la historia del cine mexicano cuyo trama está cargada de dramatismo, alternando la tragedia con momentos de alegría y comicidad. Argumento que da cuenta de las desventuras de Pepe "El Toro" y sus amigos de barriada en una vecindad de la ciudad de México, y en donde la clase oprimida es enaltecida gracias a los truculentos artificios del director de cine Ismael Rodríguez.

    Rodríguez necesitaba una canción de amor que diera cuenta del romance entre los personajes principales de la historia: Pepe "El Toro", interpretado por Pedro Infante; y Celia "La Romántica" o también conocida como "La Chorreada", interpretado por Blanca Estela Pavón. Urdimalas propuso el tema Amorcito Corazón, que fue del agrado del director de la cinta. Ya identificada la canción principal de la película, Rodríguez llamó a Manuel Esperón para que musicalizara la canción y le diera a la melodía un sabor de ambiente urbano-arrabalero con aires de vecindario, de tal forma que ayudara al espectador de la película a notar que "nosotros los pobres también sabemos amar, como carajos no". Esperón, talentoso músico con una amplia variedad de recursos e imaginativo como él solo, sentado al piano pronto creó una melodía que pensó encajaría a la perfección con la letra de Urdimalas. Para su sorpresa, Rodríguez rechazó la primera versión de esta canción. En entrevista para la hoy extinta revista "Somos", Esperón comentó lo siguiente:"La única canción que me han regresado para volverla a hacer, fue Amorcito Corazón. La primera versión que le presente a Ismael Rodríguez, no le gustó porque consideró que no correspondía ni a la película ni a Pedro. Al hacerla otra vez, salió así, como la conocen".

    La filmación de Nosotros Los Pobres inició en diciembre de 1947 y durante el rodaje la canción fue grabada por Pedro Infante, Blanca Estela Pavón y Evita Muñoz "Chachita" con acompañamiento de una gran orquesta. La película fue estrenada en marzo de 1948 en el cine Colonial, convirtiéndose en un éxito de taquilla sin precedentes en la industria del cine nacional. A partir de entonces la popularidad de Pedro Infante como actor y cantante tuvo un considerable ascenso, pero curiosamente la canción pasó desapercibida para el público. Como consecuencia del éxito obtenido con Nosotros Los Pobres, en 1948 inició el rodaje de la segunda parte de ésta cinta, que llevó por título Ustedes Los Ricos. Dos nuevas versiones de la canción fueron incluidas en ésta secuela. Mientras la primera versión que aparece en Ustedes Los Ricos sigue de cerca los arreglos orquestales de la versión aparecida en Nosotros Los Pobres, la segunda versión es una breve y simpática interpretación de Pedro Infante con acompañamiento de mariachi. La "versión alcohólica" como le llaman algunos, ocurre en la escena en que Pepe "El Toro" completamente borracho llega a la vecindad en donde vive, tras una noche de parranda, y haciéndose acompañar por un mariachi, lleva serenata a su adorada Chorreada con motivo de su cumpleaños. Aunque en esos breves segundos el acompañamiento es de mariachi y a ritmo de canción ranchera, el espectador de hoy notará que se trata de una extraña premonición o adelanto de lo que sucederá después.

    Ustedes Los Ricos se estrenó ese mismo año de 1948, y esta vez Amorcito Corazón se convirtió en una canción tan popular que al año siguiente Pedro Infante fue llamado a los estudios de la Peerless para plasmarla en disco de 78 revoluciones por minuto. La sesión llevada acabo el 23 de abril de 1949 fue agotadora, ya que Manuel Esperón tuvo que ensayar largas horas con el mariachi de Juan Guitrón hasta que éstos encontraron el 'filin' para interpretar adecuadamente este bolero de aires arrabaleros. Cuenta la leyenda que en la sesión también estuvo presente la misma Blanca Estela Pavón, contribuyendo con el característico chiflidito que es parte esencial de la melodía. Se cuenta que ella no fue mencionada en los créditos del disco para evitar problemas contractuales con el sello disquero para el que grababa en ese entonces (RCA Victor). Pero ¿porqué se tomo la decisión de grabar este bolero con acompañamiento de mariachi y no con el soporte de una orquesta, en una década en que en México el bolero con acompañamiento orquestal reinó a sus anchas en las listas de popularidad? En su libro Bolero, Historia Gráfica y Documental, Pablo Dueñas expone como posible causa una huelga de músicos de orquesta que se sucitó en aquellos días, forzando a las compañías disqueras a contratar mariachis para los acompañamientos musicales. Sin embargo, desde mi punto de vista, debió tener una mayor influencia el hecho de que Guillermo Korhhauser (que en aquel entonces aún era director artístico de la Peerless) trataba de dar continuidad al exitoso trabajo que en el fructífero terreno de la música ranchera estaba desarrollando Pedro Infante. Aquí es importante anotar que en aquel entonces Rubén Fuentes aún no era director musical de la Peerless, como varios autores equivocadamente sostienen en libros, revistas y páginas WEB. Adicionalmente, aún cuando Pedro ya había grabado con orquesta anteriormente (a veces con gran dificultad como en el caso de Viva Mi Desgracia), él se sentía mucho más cómodo grabando con mariachi, tal y como lo revela en la entrevista publicada por el semanario Selecciones Musicales en abril de 1954.

    -¿Prefiere que lo acompañe una orquesta o un grupo de mariachis?
    Mariachis, Mariachis.

    La canción Amorcito Corazón fue publicada en disco de 78 rpm durante ese mismo año de 1949, obteniendo una gran difusión en la radio e inagurando formalmente la era del bolero ranchero que a partir de los años 50s del siglo XX y hasta nuestros días ha gozado de gran aceptación por parte del público. Aún cuando el compositor Alberto Cervantes siempre reclamó como suyo el mérito de haber sido el auténtico precursor del bolero ranchero, ese honor en realidad corresponde a Manuel Esperón y Pedro De Urdimalas. Indiscutible también la importancia de Pedro Infante como intérprete en el despegue de esta modalidad de la música mexicana, que lentamente fue asimilada y aceptada por el pueblo de México y de otros países. Años más tarde, en enero de 1953, el ídolo de Mazatlán entró al estudio de grabación y grabó por vez primera una canción de Alberto Cervantes con música de Rubén Fuentes, llamada "Ni por favor" despejando el camino para la lenta consolidación del bolero ranchero, género musical que obtuvo amplia aceptación ya en la década de los 60s del siglo XX, con el advenimiento de figuras como Javier Solís. Pero antes de esa era, debemos reconocer que Amorcito Corazón terminó siendo el sello de marca en la carrera musical de Pedro Infante, y a partir de entonces, y prácticamente hasta el final de su carrera artística, incluyó la canción en sus presentaciones en concierto, para beneplácito de todos sus seguidores. Tras el fatídico accidente aéreo en el que Infante perdió la vida, en abril de 1957, el tema fue interpretado con hondo pesar y sentimiento por parte de varios grupos de mariachis, cuyas melancólicas notas resonaban tristes, mientras el féretro descendía con lentitud hacia las profundidades de la fosa 53, fila 26, durante el sepelio del "Idolo Del Pueblo" en el Panteón Jardín de la Ciudad De México. Con el paso del tiempo, la canción también ha sido grabada por el Trío Los Panchos, Pedro Vargas, Luis Miguel, Lupillo Rivera entre muchos otros. Es de esperar que las generaciones de mexicanos e hispanoamericanos por venir continúen deleitándose con esta maravillosa melodía, escrita con letras doradas en el ínclito cancionero de la música popular mexicana. Es hora también de que México se entere y conozca a las personas que si tuvieron el mérito de haber ideado el bolero ranchero, y hacer caso omiso a leyendas infundadas y a rumores erróneamente generalizados, que adjudican el crédito a aquellos que nada tuvieron que ver con tan histórico logro. Un saludo afectuoso y nos leemos en la próxima.

    Amorcito Corazón
    (Letra de Pedro De Urdimalas y música de Manuel Esperón)

    Amorcito corazón. yo tengo tentación de un beso.
    Que se prenda en el calor de nuestro gran amor, mi amor.
    Yo quiero ser un solo ser un ser contigo.
    Te quiero ver en el querer para soñar.
    En la dulce sensación de un beso mordelón quisiera,
    amorcito corazón decirte mi pasión por ti.
    Compañeros en el bien y el mal, ni los años nos podrán pesar,
    amorcito corazón serás mi amor.

    Intemedio musical

    En la dulce sensación de un beso mordelón quisiera,
    amorcito corazón decirte mi pasión por tí.
    Compañeros en el bien y el mal, ni los años nos podrán pesar,
    amorcito corazón serás mi amor.

    Bibliografía consultada.
    Historia De La Música Popular Mexicana. Yolanda Moreno Rivas. Editorial Oceano. Primera Edición.
    Bolero. Historia Gráfica y Documental. Pablo Dueñas. Asociación Mexicana De Estudios Fonográficos, A.C. Tercera Edición. 2005
    Pedro Infante. El hombre, el mito, la leyenda. Revista Somos. Núm. 65. (16 de enero 1993)



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    viernes, 10 de marzo de 2017

    Lo que no sabías de Blanca Estela Pavón.

    Estimable radioescucha: algunas personas tienen la fortuna de disfrutar una larga vida, pero en su andar por el mundo no dejan huella o legado trascendente. En contraste, otras personas parecen vivir desde el principio con las horas contadas, pero al partir prematuramente de este valle de incertidumbre, dejan detrás de sí un destello de luz intenso, que continúa brillando a pesar de los años transcurridos, superando la decisiva prueba del espacio-tiempo. Éste último es el caso de la artista mexicana María Blanca Estela Pavón Vasconcelos, Nacida en Minatitlán, Veracruz, el 21 de febrero de 1926, fue la menor en una familiar conformada por 6 hermanos. Cuando sólo tenía tres años de edad, su familia se trasladó a Orizaba, en donde la niña pronto empezó a mostrar su inclinación por la actuación, el baile y el canto. Durante su niñez, Blanca Estela ya soñaba con ser artista. En lugar de jugar con muñecas o juguetes, solía declamar, bailar y cantar, delante de sus hermanos y amiguitos, que hacían las veces de público improvisado, escenificando así divertidas funciones de teatro, Sus padres, Francisco Pavón y Josefa Teresa Vasconcelos, pronto se dieron cuenta de la vocación artística de la niña y decidieron inscribirla en escuelas de teatro, canto y baile, mientras cursaba la eduación primaria. En la escuela, Florecita o Blanquita (como le llamaban cariñosamente sus padres), comenzó a destacar en los festivales escolares, participando con entusiasmo en concursos de declamatoria y bailes infantiles. En 1933, cuando sólo tenía 7 años de edad, junto a su familia se trasladó a la Ciudad de México, en busca de mejor fortuna y oportunidades. Florecita terminó la educación primaria en la escuela "Pablo Moreno" del Distrito Federal. que estaba ubicada en las calles de Bolivia, Por esa época, sus padres la inscribieron en una academia de música en donde la futura protagonista de "Nosotros los pobres" tomó lecciones de piano, dando su primer recital después de un año de preparación. La inquieta niña también estuvo inscrita en una academia artística llamada "Alma Mexicana", en donde tomó clases de declamación, danza y acrobacia. A partir de 1935 comenzó a participar en concursos de aficionados organizados por estaciones de radio como la X.E.F.O. conocida como Radio Nacional, aunque sin gran fortuna. Impertérrita e incansable, para 1936 la futura actriz ya había sido contratada por la mencionada emisora, para cantar y realizar breves sketchs. En 1937 obtuvo su primera oportunidad en el cine, participando como actriz de reparto en una película llamada "Huérfanos del destino", la cual nunca se terminó de rodar por falta de presupuesto. Al año siguiente, Pedro de Urdimalas la llamó para participar en un programa de radio titulado "Fifirafas el valeroso", donde tuvo como compañeros de reparto a Guillermo Portillo Acosta y José Ángel Espinosa "Ferrusquilla". Éste último, se enamoró de la bella joven; luego de un tiempo sostuvieron un noviazgo breve. El programa radiofónico transmitido por la X.E.Q. gozó de gran popularidad en esa época. La pequeña actriz pronto fue bautizada por sus compañeros actores como "La Princesita Rubia". En la contraportada de un disco publicado en 1989 por la AMEF (Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos), Pedro de Urdimalas compartió una breve e interesante anécdota que nos da una idea de aquellos inolvidables días, así como del carácter fuerte de la desaparecida estrella:

    "Magia de Florecita que un día se encrespó cuando el gerente de la poderosa X.E.Q. en 1939 dudó de la grandeza de su programa "La Legión Infantil Mexicana". En la tarde, a las seis, Blanca Estela invitó a los que hoy son cuarentones para que fueran a la estación de radio en los altos del Teatro Alameda y les prometió por el micrófono que les cantaría personalmente y les daría regalitos. Al día siguiente, desde las tres de la tarde comenzaron a llegar niños y niñas legionarios. A las seis la chiquillería ya se había desbordado llenando la calle de José María Marroquí. La Avenida Juárez se vió interrumpida igual que la calle de independencia. Más de veinte mil pequeños demostraron su idolatría por Blanca Estela Pavón. "Florecita" cantó y cantó desde el capacete de una camioneta y repartió los juguetes que había prometido. El capitán Ferrusquilla y el valeroso Fifirafas (Guillermo Portillo Acosta) acompañaron a Blanca en el festín de orgullo."

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    Blanca Estela destacó en la radio por su profesionalismo y por la dulce voz con que había sido privilegiada; pronto fue contratada para realizar el doblaje al español de voces en películas extranjeras. Viajó a Nueva York acompañada de su hermana Nidia y de "Ferrusquilla", en donde juntos realizaron trabajos de doblaje en películas como "Lo que el viento se llevó" y "La luz que agoniza". A su regreso a México, la artista continúo desarrollando las actividades que más le apasionaban: la actuación, el baile y el canto. Formó parte de varios grupos de danza y ballet, actuando en distintos teatros de la capital y del interior de la República. Además, continúo participando en programas de radio. En 1941, recién cumplidos los 15 años de edad, fue contratada para desempeñar un pequeño papel en la película "La liga de las canciones", dirigida por Chano Urueta. Tres años después, en 1944, logró participar en la película "El niño de las monjas", bajó la dirección de Julio Villarreal. En esa época, había sido contratada para cantar en programas transmitidos por la estación Radio Mil, alternando ese trabajo con participaciones en grupos de danza y ballet. A base de firme voluntad y ahínco, la joven artista se empezaba a hacer de un nombre y una buena reputación. Su gran oportunidad en el cine llegó en 1945, cuando fue contratada por Ismael Rodríguez para participar en la película "Cuando lloran los valientes". En esa cinta, por vez primera hizo mancuerna con Pedro Infante, formando una de las parejas más memorables en la historia del cine mexicano. Durante muchos años, la gente creyó equivocadamente que existía un romance entre Blanca Estela PavónPedro Infante. En realidad esto nunca ocurrió. Simplemente fueron grandes amigos; Pedro siempre admiró el profesionalismo, la inteligencia y el talento de Blanca Estela, viendo en ella a una amiga, camarada y consejera. La actriz mexicana si llegó a tener breves romances con José Angel Espinosa "Ferrusquilla", su compañero de trabajo en la radio, y posteriormente, ya en su etapa de actriz, con el actor y director de cine Rogelio A. González. Poco después de ser dirigida por Ismael Rodriguez, llegaron los más resonantes triunfos para la actriz en la taquilla, comenzando con la película "Vuelven Los García", "La Bien Pagada" y "Cortesana". Uno de los más grandes aciertos en su carrera, resultó de su formidable actuación en la película de tintes arrabaleros "Nosotros Los Pobres", filmada en 1947 de nuevo bajo la dirección de Ismael Rodríguez, En la mencionada cinta, Blanca Estela adquirió gran popularidad desempeñando el papel de "La Romántica", que todo el mundo llamó después "La Chorreada".  En "Nosotros Los Pobres", Blanca Estela volvió a actuar como la pareja sentimental de Pedro Infante, quien desempeñó el papel de Pepe El Toro. Poco tiempo después, fue estrenada la continuación de aquella melodramática historia; la secuela fue titulada "Ustedes Los Ricos", logrando popularidad la canción Amorcito Corazón, bolero representativo del amor arrabalero a la mexicana, interpretado a dúo por Blanca Estela Pavón y Pedro Infante, Otro gran éxito de taquilla que la añorada actriz se anotó, fue la película "Los Tres Huastecos", filmada en 1948, también bajo la dirección de Ismael Rodríguez. Con un prestigio y una carrera cinematográfica en ascenso, Blanca Estela Pavón logró probar su calidad como cantante, grabando para el sello RCA Victor dos piezas musicales: Que Dios me perdone y la Canción de los niños. En ambas melodías fue acompañada por el maestro Marío Ruiz Armengol y su Orquesta. Cuando no estaba promocionando sus discos al través de Radio Mil, la cantante se encontraba filmando una nueva película o viajando por toda la República Mexicana, formando parte de caravanas artísticas o realizando teatro de revista. En algunos casos llegó a cantar a dúo con Pedro Infante, en estaciones de radio y en conciertos al aire libre, en plazas de toros o en teatros. En internet circula un video con fragmentos de una filmación casera, en donde se observa a Blanca Estela Pavón y Pedro Infante, compartiendo el entarimado, cantando para el público en una plaza de toros de Monterrey. Una prueba contundente de que la artista jarocha estaba cosechando grandes triunfos después de largos años de lucha, ocurrió en 1948, cuando ganó el premio Ariel como mejor actriz por su actuación en la película "Cuando lloran los valientes", filmada tres años antes, en los estudios Azteca. Pero el horizonte se ensombreció repentinamente, como presagio lúgubre de un desenlace trágico.


    El 23 de mayo de 1949, Pedro Infante sufrió un grave accidente aéreo, cuando la avioneta que piloteaba se estrelló en Zitácuaro, Michoacán, Pedro intentaban llegar a la ciudad de México, luego de un paseo por Acapulco, cuando el avión que conducía se precipitó a tierra. El grave accidente ocasionó que fuera postergada durante varias semanas la filmación de la película "Lo que no pudo ser", en donde Blanca Estela Pavón y el ídolo de Mazatlán, Sinaloa, serían dirigidos por Roberto Rodriguez. En ese entonces nadie imaginó que la cuenta regresiva había iniciado y a ambas estrellas del cine mexicano les esperaba un final prematuro, en circunstancias similares. La última película en la que participó Blanca Estela Pavón se llamó "Ladronzuela", cuya dirección corrió a cargo de Agustín M. Delgado, El argumento de la cinta esta basado en una historia escrita por Yolanda Vargas Dulché. Viendo la película con la perspectiva del tiempo, es evidente que algunos directores y productores de cine, ya trataban de encasillar a la actriz en papeles de mujer humilde o de barriada, para capitalizar el éxito obtenido en "Nosotros los pobres" y "Ustedes los ricos". El papel que Blanca Estela Pavón desempeñó en su última película, representa un curioso antecedente de los personajes de barrio que enrarecieron las pantallas de televisión, décadas más tarde, cuando este medio de comunicación ya había desplazado a la pantalla de plata, mediante insufribles telenovelas como Rosa Salvaje o María la del barrio. 

    A mediados de septiembre de 1949, Blanca Estela Pavón se unió a una caravana artística que ofreció funciones en algunos escenarios de Tapachula, Chiapas, finalizando la gira en la ciudad de Oaxaca. Luego de una presentación triunfal en el teatro Macedonio Alcalá, el plan de la caravana era regresar a la Ciudad de México en ferrocarril, Sin embargo, Blanca Estela tenía prisa por volver a la capital del país, para cumplir un compromiso de trabajo en un programa de radio que sería transmitido desde el edificio de la Lotería Nacional. La actriz, que estaba acompañada de su padre, se trasladó al aeropuerto en lugar de tomar el tren. Ambos se encontraron con la sorpresa de que no había lugares disponibles en la aeronave procedente de Chiapas. Desesperada, Blanca Estela preguntó a los pasajeros en la sala de espera si algunos de ellos podían cederles dos lugares. Con una carrera artística en ascenso y una reputación de artista disciplinada, responsable y profesional, no deseaba dejar plantados a los empresarios que en la Ciudad de México la esperaban para participar en el programa de radio. Dos pasajeros finalmente se compadecieron al ver a la muchacha tan afligida y decidieron cederles sus asientos. De este modo, la artista veracruzana aseguró para ella y para su padre, los pases de abordar hacia un destino fatal. Antes de partir, el piloto había sido advertido de que se encontraría con mal tiempo durante el trayecto, Aún así, el avión DC-3 de Mexicana de Aviación, con matricula XA-DUH despegó del aeropuerto de Oaxaca a eso de las 12.40 p.m. El vuelo transcurría con normalidad, pero cuando ya estaban cerca de llegar a la Ciudad de México, empezaron las dificultades. El piloto Alfonso Reboul Lasscassies, se comunicó con la torre de control, diciendo con voz sumamente alterada que acababan de pasar por Puebla, tenían problemas de visibilidad, perdían altura y el aparato estaba experimentando severa turbulencia. Las últimas palabras el piloto, fueron: "¡Estamos volando a mil trescientos...!". Su voz se perdió en medio de una fuerte estática, cortando de tajo la comunicación con la torre de control. Se esperaba el arribo del avión bimotor de Mexicana a eso de las 13.30 p.m. Sin embargo, jamás llegó al aeropuerto de la capital. Luego de algunas horas, la aeronave fue declarada como desaparecida. Fue organizada una búsqueda por toda el área conocida como "Pico del Fraile", cerca del volcán Popocatépetl. Los habitantes de pueblos ubicados en el estado de Puebla, como San Martín Texmelucan, Huejotzingo y San Felipe Teotlalcingo, decían haber visto un avión pasando en medio de los volcanes y luego una densa columna de humo. Las brigadas que acudieron al rescate incluían grupos de alpinistas, elementos de la Cruz Roja mexicana, soldados del ejército, habitantes de los lugares cercanos a la zona del siniestro, reporteros de nota roja y otros voluntarios, Las labores de rescate comenzaron el 27 de septiembre por la mañana, emprendiendo la marcha a caballo, en mula y a pie. La búsqueda duró más de 7 horas, luchando contra un clima gélido y un terreno accidentado. El grupo de rescate alpino logró finalmente acceder al lugar del desastre, descubriendo una escena desoladora. El avión había quedado partido en varios pedazos y los cuerpos de los pasajeros se hallaban esparcidos a lo largo del terreno nevado, varios de ellos calcinados y con fracturas múltiples. No hubo sobrevivientes. Además de Blanca Estela Pavón y su señor padre, entre los pasajeros fallecidos se encontraban: el fotógrafo Francisco Mayo, el periodista Luis Bouchot, el senador Gabriel Ramos Millán, también conocido como "el apóstol del maíz; el antropólogo Salvador Toscano, entre otros. Los restos de Blanca Estela Pavón, fueron envueltos en un petate por socorristas de la Patrulla 13 del Cuerpo Alpinista México y trasladados en mula hasta el pueblo de Atlautla, En ese pequeño poblado ya esperaba José Ángel Espinosa "Ferrusquilla", junto a los hermanos de la famosa actriz. Éstos últimos, no lograron reunir el valor suficiente para identificar a la hermana menor de la familia y pidieron que "Ferrusquilla" se encargara de la triste labor. El compositor de "La ley del monte" entró custodiado por personal del ejército, al improvisado depósito que fungía como morgue. Un soldado iba descubriendo uno por uno los rostros de las personas fallecidas delante del actor, quien en cada ocasión fruncía el ceño, negando con la cabeza, indicando que ese cuerpo desmembrado no correspondía al de la fallecida actriz. No obstante, cuando el militar destapó el rostro de una mujer con cabellera rubia y piel blanca y tersa, "Ferrusquilla" no tuvo duda alguna. Haciendo un gran esfuerzo para contener el llanto, el compositor asintió con la cabeza, al mismo tiempo en que decía con un nudo en la garganta: "Si...ella es". El soldado procedió a colgar sobre el cuerpo inerme de la actriz, una pequeña tarjeta que decía "Identificado", cubriendo otra vez el rostro de la malograda estrella. De ahí, los restos de Blanca Estela Pavón, fueron enviados en ambulancia hacia la Ciudad de México, a donde llegaron el jueves 29 de septiembre. La inolvidable y dulce "Florecita" fue velada en la sede de la Asociación Nacional de Actores y más tarde sepultada en el Panteón Jardín. Durante el sepelio en el lote de actores, con lágrimas en los ojos, Pedro Infante sólo atinaba a decir a quién quisiera escuchar: "Se nos fue la Chorreada".


    Días después de la tragedia, los hermanos Rodríguez anunciaron el inminente estreno de la cinta "Lo que no pudo ser", la cual había sido filmada en abril de 1949 y representaba la última vez en que Blanca Estela había hecho mancuerna cinematográfica con Pedro Infante. Poco después, aprovechando la errónea pero generalizada creencia de un romance entre el carpintero de Guamuchil y Blanca Estela, el director Roberto Rodríguez decidió cambiarle el nombre a la película, llamándola "La mujer que yo perdí", tratando de capitalizar así la repentina muerte de la joven actriz. Algunos alabaron esa actitud del mercenario director cinematográfico, interpretándola como una "hábil estrategia comercial y de negocios", pero otros lo interpretaron como un "insensible oportunismo y una mercadotecnia sin escrúpulos". De cualquier manera, la película tuvo el éxito comercial esperado, reafirmando a Blanca Estela Pavón como una de las actrices más taquilleras de la época. Honesto, espontáneo y sin fines de lucro, resultó el homenaje que José Ángel Espinosa "Ferrusquilla" realizó a su querida "Florecita", al componerle una canción la noche siguiente después de tener que identificar su cadáver. Durante décadas tuvo guardada la canción, sin animarse a publicarla. Por su parte, Emilio B. Rosado compuso un bello danzón llamado "Blanca Estela", en honor a la actriz veracruzana, cuando ésta aun vivía.

    La artista mexicana había partido inesperadamente, cuando se adivinaba que podía llegar aun más lejos en su carrera de actriz y cantante. Conforme pasaron los años, varias leyendas y mitos se entretejieron en torno a la vida y trayectoria artística de Florecita. Como siempre sucede en estos casos, algunos pasajes en la vida de Blanca Estela Pavón no pueden ser confirmados con certeza luego del tiempo transcurrido, y en otros, quienes poseen la información, prefieren guardarla para ellos mismos, exhibiendo un egoismo que raya en lo patológico. Sin embargo, también hay huecos que comienzan a cubrirse y dudas que empiezan a aclararse por medio de descubrimientos fonográficos inesperados. Por ejemplo, la gente creyó durante décadas que Blanca Estela Pavón sólo había grabado en estudio profesional, un disco de 78 revoluciones para la marca RCA Victor, con las canciones "Que Dios me perdone" y la "Canción de los niños", ya antes mencionadas. Pero en 1989, la AMEF (Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos), realizó una interesante aportación, al publicar un disco LP de 12 pulgadas, con varias canciones interpretadas por la inolvidable "Florecita", algunas de ellas rescatadas de viejos discos de pasta. En algunos casos se trataba de grabaciones "en vivo", registradas en acetatos de corte directo, efectuados durante programas transmitidos por Radio Mil, de donde la añorada actriz era artista exclusiva. Otros de los temas que conforman ese disco de LP, como "Algún día volverás" y "En cada puerto un amor", eran canciones extraídas de bandas sonoras, que habían quedado también archivadas para la posteridad en discos de acetato. Por ahora, eso es todo lo que se sabe de Blanca Estela Pavón, en cuanto a canciones grabadas en discos. Sin embargo, nunca digas nunca. Regresando desde la cripta, algún día podrían emerger a 78 revoluciones por minuto, más grabaciones en vivo o en estudio. 


    En la imagen de este articulo se muestra el disco de 10 pulgadas que contiene las canciones rancheras "Mi Preferida" (original de Pedro Galindo) y "Acuérdate, acuérdate" (del dominio público), grabadas en vivo por Blanca Estela Pavón durante los programas transmitidos por Radio Mil. En ambos casos, el magistral acompañamiento está a cargo del mariachi tapatío de José Marmolejo.  Columbia era en aquel entonces una empresa pujante, que ya tenía varios años en el negocio de la industria discográfica, En sus inicios, la disquera solía grabar a artistas mexicanos en sus estudios de Nueva York y en ocasiones también en México, mediante un equipo de grabación portátil. Celebres fueron sus grabaciones de artistas como Guty Cárdenas, Luis Perez Meza, las hermanas Padilla y Los Panchos, entre muchos otros. Contando con la dirección artística de Felipe Valdés Leal, la compañía grabadora estableció una casa matriz y estudio de grabación en San Bartolo, Naucalpan, en mayo de 1947. Desde entonces, la empresa estuvo en constante búsqueda de artistas talentosos que no estuvieran contratados en exclusiva por la RCA o por el sello Peerless, los dos grandes competidores de la época. Las canciones del disco de pasta shellac publicado inicialmente por la Columbia, fueron reeditadas en el disco de la AMEF de 1989.


    La historia musical de México se sigue escribiendo, no sin grandes esfuerzos, descubriendo archivos sonoros aquí y allá, rescatándolos del oscuro olvido. Radio Quelite hace una cordial invitación y un exhorto a los investigadores y coleccionistas del mundo para que compartan con el mundo información, discografías completas de artistas mexicanos, en forma de bases de datos para su consulta, sin egoísmos ni protagonismos, dejando de lado tanto intereses personales como fines de lucro. No esperemos a que la Fonoteca Nacional se encargue de esa tarea. Además de fungir actualmente como la gran bodega o almacén de archivos sonoros del monopolista grupo Televisa, con cargo para el contribuyente, la Fonoteca Nacional actualmente esta demasiado ocupada promoviendo a artistas extranjeros y manifestaciones culturales que, aunque muy respetables, poco o nada tienen que ver con las expresiones musicales del país. Por lo anterior, ninguna revelación o descubrimiento importante podemos esperar de esa institución pública al servicio de una corporación privada, al menos por ahora. La mayor contribución tendrá que venir de los coleccionistas privados y entusiastas melómanos con iniciativa propia, que decidan actuar en equipo, compartiendo información para enriquecer el conocimiento y de este modo inculcar el amor por el patrimonio sonoro del país, durante tanto tiempo olvidado y menospreciado por los propios mexicanos. Divulgando información relevante acerca de su brillante trayectoria artística, Radio Quelite rinde merecido tributo a Blanca Estela Pavón, a pesar del embate de un maligno monopolio extranjero. Un saludo afectuoso y nos leemos en la próxima.

    Copyright © Andrés Lang

    Ficha técnica del disco Acuérdate, Acuérdate / Mi Preferida
    Cara A del disco Columbia 1483-C
    Cara B del disco Columbia 1483-C
    Título del disco: Acuérdate, Acuérdate / Mi Preferida
    Artista: Blanca Estela Pavón
    Formato: Disco de 78 rpm
    Audio: Monofónico
    Duración del disco: 5 min. 35 seg.
    Fecha de lanzamiento: Desconocida
    País: México
    Estado: Ciudad de México
    Sello disquero: Columbia 1483-C
    Género: Música Tradicional Mexicana
    Estilo: Ranchera
    Núm. Matrix: MEX 798 / MEX 780
    Canciones del disco
    # Título de la canción Autor Intérprete Duración
    1A Acuérdate, acuérdate D.P. Blanca Estela Pavón 2:35
    1B Mi Preferida Pedro Galindo Blanca Estela Pavón 3:00
    Artistas participantes.
    Blanca Estela Pavón: Voz (1A, 1B)
    Acompañamiento del Mariachi de José Marmolejo.

    Créditos del disco. Productor – No consta en los créditos del disco.
    Ingeniero de grabación - No consta en los créditos del disco.
    Fecha de grabación: desconocida. Posiblemente 1948.

    domingo, 6 de septiembre de 2015

    Pedro Infante y José Alfredo Jiménez: íconos de la canción ranchera mexicana.

    Estimable radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante y José Alfredo Jiménez en Radio Quelite. Cada disco cuenta una historia. El lado 'B' del disco mostrado en la imagen describe el capitulo amoroso más reciente en la vida de Pedro Infante , quien a lo largo de su carrera discográfica pareció empeñado en mantenernos al tanto, plasmando a 78 revoluciones por minuto los incidentes más relevantes. La canción Oyes Lupita fue compuesta por Silvestre Vargas por encargo de Pedro y esta dedicada a Lupita Torrentera, uno de los amores más importantes en la vida del ídolo del pueblo. En aquel entonces Lupita ya empezaba a distanciarse de Pedro, enterada del romance que éste último sostenía con Irma Dorantes. Pero la pieza del disco más significativa es sin duda la cara 'A', que representa el primer encuentro entre dos de las más grandes leyendas en la historia de la música ranchera mexicana: Pedro Infante y José Alfredo Jiménez. En los surcos del disco esta plasmada la primera canción que Pedro le grabó al hijo pródigo de Dolores Hidalgo, Guanajuato, quien de ese modo comenzó a escribir con letras doradas su propia leyenda. José Alfredo había pasado penurias durante los años 40s del siglo XX, trabajando como mesero en el bar "La Sirena" de Santa María La Ribera, grabando canciones con el trío 'Los Rebeldes' para el oscuro sello disquero Comix y tratando de que sus composiciones fueran tomadas en cuenta por artistas de prestigio. José Alfredo solía apostarse durante largas horas en la entrada de la emisora XEW para ofrecerle sus melodías a los cantantes de moda. Un día logró acercarse a Pedro Vargas quien pacientemente escuchó al autor de 'La que se fue', tan solo para responder: "Lo siento jovencito pero yo no interpreto canciones de principiantes". Otro día logró poner en las manos de Miguel Aceves Mejía dos hojas de papel con un par de canciones escritas: "Ella" y Yo . "El Falsete de Oro" prometió leer las letras y contactar al novel compositor en caso de que surgiera algún interés. Metió despreocupado los papeles en un portafolios que siempre traía consigo y se encaminó a paso apresurado hacia los pasillos de la famosa estación de radio. Más tarde, en el área de ensayos de la "W", Aceves Mejía sacó las hojas y luego de ver los títulos de las canciones ya no quiso saber más. Dibujando con su rostro un gesto de disgusto tiró los papeles al cesto de la basura delante de algunos miembros del Mariachi Vargas, a la vez que afirmaba: "¡Estos compositorcillos de ahora ya no saben ni que inventar!". José Alfredo mejor se fue a la XEQ en donde Andrés Huesca mostró interés por la canción Yo y fue el primero en grabarla junto a sus costeños para la RCA Victor durante la primavera de 1950, obteniendo un éxito contundente. Repentinamente todo mundo mostró interés en las composiciones de José Alfredo. Mariano Rivera Conde, director de artistas y repertorio de la RCA, mandó llamar a Aceves Mejía para que se apresurara a grabar la canción Yo, sin saber que meses atrás, "El Berrendo de Chihuahua" la había destinado al bote de la basura. Por su lado, Guillermo Kornhausser, director artístico del sello Peerless, contactó a Pedro Infante para que grabara tan pronto como fuera posible la canción del novel compositor guanajuatense. Al grito de ¡Ay chaparras como abundan, parece que las plantean!, Pedro grabó en junio de 1950 la canción citada, con el acompañamiento del Mariachi Los Mamertos. Años más tarde, don Miguel Martínez, trompetista del Mariachi Vargas, aclaró que Los Mamertos eran en realidad el Mariachi Vargas que grababa para la Peerless bajo un seudónimo, tratando de evitar así problemas contractuales con el "sello del perrito" para el que estaban contratados en forma exclusiva. Tiempo después se avergonzaron del seudónimo aquel y lo cambiaron por Mariachi Guadalajara de Silvestre Vargas.

    Mientras tanto, ambas versiones de la canción Yo, la de Miguel Aceves Mejía y la de Pedro Infante , salieron a la venta casi simultáneamente en julio de 1950, vendiéndose como pan caliente. José Alfredo empezó a recibir el fruto de su esfuerzo tras largos años de lucha, obteniendo regalías por un monto de 70 mil pesos, únicamente por su composición Yo. A partir de entonces, entre Pedro y Miguel se desató una sana competencia para ver quien grababa primero las nuevas composiciones de José Alfredo. Ambos intérpretes llegaron al extremo de hacerse compadres del cantautor, en parte por el carácter alegre y amistosos de José Alfredo, pero también para asegurarse de que éste les proporcionara en exclusiva sus más reciente creaciones. Con el paso de los años, Miguel Aceves Mejía empezó a contar a todo aquel que quisiera escuchar, anécdotas llenas de fantasía, en donde afirmaba que él había descubierto al autor de "El Jinete", grabando antes que nadie sus canciones. Por su parte, durante el resto de su carrera discográfica, Pedro Infante llegó a estrenar muchas de las canciones de José Alfredo, sumando a su cuenta un total de 44 melodías grabadas para la Peerless y obteniendo un éxito de ventas rotundo. Juntos salieron de gira artística en distintas ocasiones, recorriendo varias ciudades del país, a veces inclusive cantando a dueto. Pedro y José Alfredo aparecieron juntos en la pantalla de plata, en películas como "Ahí Viene Martin Corona" y "El Enamorado", ambas estrenadas en 1951 y dirigidas por Miguel Zacarías. En 1950, José Alfredo compuso el tema principal de la película "Islas Marías", protagonizada por Pedro Infante, pero por alguna razón desconocida el director Emilio "El Indio" Fernández, decidió no incluirla como parte de la banda sonora. Tiempo más tarde, Pedro le encargó a José Alfredo la composición del tema principal de la película "Los Gavilanes" (dirigida en 1954 por Vicente Orona). Durante la sesión final para el sello disquero Peerless, llevada a cabo el 1 de diciembre de 1956, la última canción grabada por Pedro fue una pieza del cantautor guanajuatense titulada "Ni el dinero ni nada". Tras la repentina muerte de Pedro Infante el 15 de abril de 1957, José Alfredo Jiménez grabó para el sello Columbia una canción en forma de homenaje póstumo al ídolo caído, llamada "Adiós a Pedro Infante", aunque curiosamente fue compuesta por Felipe Valdés Leal. Muchas son las anécdotas que tuvieron lugar durante la relación de amistad que entablaron Pedro y José Alfredo, pero el espacio sería insuficiente aquí para contarlas todas. Visto con la ventaja que nos otorga la perspectiva del tiempo, el extraño e inmenso vacío que en la industria musical y cinematográfica ambas figuras dejaron con su repentina partida, hasta el momento no ha logrado ser cubierto por los nuevos valores de la canción ranchera mexicana. ¡Un saludo afectuoso y hasta la próxima!

    Copyright © Andrés Lang

    Ficha técnica del disco Yo / Oyes Lupita
    Cara A del disco Peerless 3255
    Cara B del disco Peerless 3255
    Título del disco: Yo / Oyes Lupita
    Artista: Pedro Infante
    Formato: Disco de 78 rpm
    Audio: Monofónico
    Duración del disco: 5 min. 52 seg
    Fecha de lanzamiento: Julio 1950
    País: México
    Estado: Ciudad de México
    Sello disquero: Peerless 3255
    Género: Música Tradicional Mexicana
    Estilo: Ranchera
    Página web en Radio Quelite: En proceso
    Canciones del disco
    # Título de la canción Autor Intérprete Duración
    1A Yo José Alfredo Jiménez Pedro Infante 2:52
    1B Oyes Lupita Silvestre Vargas - Rubén Fuentes Pedro Infante 3:00
    Artistas participantes.
    Pedro Infante – Voz (1A, 1B)
    Mariachi Los Mamertos - Acompañamiento (1A, 1B)

    Créditos del disco.
    Productor – No consta en los créditos del disco.
    Ingeniero de grabación - No consta en los créditos del disco.
    Fecha de grabación: 8 de junio 1950

    sábado, 8 de marzo de 2014

    Llegando tarde pero sin sueño.

    Anécdota de Sara García y Pedro Infante

    Estimada(o) radioescucha: escucha a Pedro Infante en Radio Quelite, la voz musical de México. El ídolo del pueblo no solo era amante de la aviación, sino también de los automóviles y las motocicletas. Siempre que tenía oportunidad conducía su automóvil último modelo hacia los estudios de cine o al estudio de grabación de la Peerless en la Avenida Mariano Escobedo. Y en los breves ratos libres que su apretada agenda de trabajo le concedía, solía pasearse en una espectacular moto Harley-Davison por la calles de Mérida.

    Sin embargo, cuando su carrera artística empezaba a despuntar y la fama y fortuna estaban a la vuelta de la esquina, la puntualidad no era la mejor cualidad de Pedro, como lo describe la siguiente anécdota relatada por la inolvidable actriz mexicana Sara García durante una entrevista radiofónica concedida al locutor Félix Sordo en los años 70 del siglo XX:


     Foto tomada por Tomás Montero Torres la tarde del lunes 24 de marzo de 1947, cuando el reloj marcaba las 16:12 horas. Pedro Infante saluda mientras abandona los estudios de grabación de la disquera Peerless, en su automóvil Lincoln del año. Foto coloreada por Paul Riquelme.

    Pedro era un muchacho muy alegre, muy aniñado, pero mujeriego como el sólo. Y resultaba que nos citaban a los estudios y yo ya estaba ahí desde las 9 de la mañana, porque yo jamás en 59 años que tengo de trabajar he llegado tarde a mi llamado. Y claro, yo llegaba, me vestía, me ponía la peluca -porque en aquel entonces no tenía el pelo blanco-. La peluca es muy molesta tenerla puesta, y espera y aguarda, y espera y aguarda, y el muchacho no llegaba. Y no llegaba porque andaba de juerga por ahí. Como tenía un avión se iba en él con las chicas hasta que le daba la gana llegar. Hasta que un día me cansé, lo llamé y le dije: "Oigame hijito, venga para acá. No se crea usted que el ser artista consiste en llegar tarde a los llamados. El ser artista consiste en llegar a tiempo a su llamado, cumplir con su deber, dar todo lo que se tiene para halagar al público y salir triunfante hasta donde se pueda. Eso es ser estrella... Le dí su buena regañada. Entonces me dijo: "le prometo a usted que no vuelvo a llegar tarde".

    Él (Pedro Infante) precisamente vivía aquí a una cuadra, adelante de donde tienen ustedes su casa. Yo tenía forzosamente que pasar por enfrente de su casa para ir a los estudios de cine Tepeyac, allá por La Villa, figúrese usted, de polo a polo. Entonces yo manejaba, pasamos por enfrente de su casa faltando quince o diez minutos para el llamado, y lo veo con todo el dorso descubierto con una manguera dándole al coche, limpiándolo. Y le dije a mi hermana: "¡Este va a llegar tarde otra vez! Pero como llegue tarde yo me regreso, porque no estoy para esperar a un muchachito que verdaderamente apenas empieza". Entonces seguí mi camino, y cuando llegué al estudio, (Pedro Infante) me abre la portezuela del coche y me dice: ¡A sus órdenes jefa! Ahí estaba ya. ¿Por dónde se fue? ¿Cómo se fue? ¿A qué velocidad iba? Yo no lo sé, pero llegó a tiempo. Nunca más llegó tarde, era el primero en llegar a sus llamados. Y decía: "a mí la abuela fue la que me enseñó a llegar temprano a mi trabajo"
    .
    Sara García y Pedro Infante compartieron el set de filmación en películas como Los Tres García, Vuelven Los García, Dicen Que Soy Mujeriego, El Inocente y La Tercera Palabra, surgiendo con el paso del tiempo entre ambos artistas una relación de franca amistad y estrecha camaradería. El añorado protagonista de "Pepe el Toro" siguió los consejos de doña Sara y llegó a ser un actor sobresaliente. Muchas veces, cuando era cumpleaños de la recordada actriz veracruzana, Pedro iba hasta la casa de ella acompañado del Mariachi Vargas o del Perla de Occidente para cantarle las mañanitas. Grata costumbre que solo la temprana y repentina muerte del carpintero de Mazatlán en abril de 1957 logró interrumpir.

    viernes, 3 de enero de 2014

    Dos tipos de cuidado en el Teatro Lírico

    Anécdotas de Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico
    Estimada(o) radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante y Jorge Negrete en Radio Quelite, la voz musical de México. Durante décadas se ha especulado acerca de la relación de amistad y camaradería que existió entre los dos máximos ídolos de la canción ranchera mexicana. Mientras algunos autores señalan que la convivencia entre 'Jorge Bueno' y 'Pedro Malo' era fraternal y de respeto mutuo, en el extremo opuesto se hallan aquellos que señalan la rivalidad y las diferencias que existían entre ambos artistas. A lo largo de los años, periodistas deshonestos y escritores sin escrúpulos, en su desesperado afán de ganar dinero a como de lugar, han publicado anécdotas apócrifas que describen supuestas peleas a puñetazos sostenidas entre los recordados artistas. Peor aún, algunos autores de renombre como Carlos Monsiváis, han reproducido con desenfado algunas de esas falsas historias, otorgándoles así una legitimidad que no merecen.

    Jorge Negrete y Pedro Infante en una escena de la película "Dos tipos de cuidado"

    Pero nadie con mayor autoridad que el maestro Manuel Esperón para compartir en forma clara, concisa y fidedigna sus vivencias y experiencias al lado de aquellos monstruos sagrados de la música popular mexicana, revelando con veracidad la relación que existía entre las dos grandes leyendas de la canción vernácula. En una amena entrevista concedida a la emisora XEW el 5 de diciembre de 1983, durante el 30 aniversario luctuoso del "Charro Cantor", el destacado músico y compositor mexicano compartió con el locutor, músico e investigador  Héctor Madera Ferrón algunos interesantes comentarios y amenos recuerdos acerca de aquella época emocionante. Durante el programa de radio, el maestro Esperón no dudo en declarar: "No, esa amistad (entre Pedro Infante y Jorge Negrete) no me la trago yo hasta la fecha porque no era posible, porque eran un par de rivales forzosos. Tenía que ser, estaban a una altura muy grande los dos, en el mismo género de canciones, en la misma línea. Tenían que ser enemigos...aunque sea amigos-enemigos, pero no podían ser así de abrazo y todo eso...imposible. No me la trago yo esa y no me la tragué nunca, y se los dije muchas veces (a Pedro y a Jorge). ¿Pero sin embargo los dos eran caballeros? pregunta Héctor Madera Ferrón con curiosidad. Responde el maestro Esperón: "Sí, muy respetuosos uno del otro. Por eso le digo a usted que Negrete no era ningún majadero como dice la gente...Si hubiera sido un majadero, además era secretario general de la ANDA y podía haber hecho lo que se le pegara la gana. Al contrario, respetaba mucho a Pedro, lo admiraba por la serie de recursos que éste usaba para colocarse y se reía por fuera...por dentro pues no, pero por fuera si se reía mucho de las actuaciones de Pedrito..."

    Debido a la enconada competencia existente entre ambos artistas, para el director de cine Ismael Rodríguez fue difícil lograr reunirlos y cumplir sus condiciones y exigencias en la película "Dos Tipos de Cuidado", obra maestra de la comedia ranchera filmada a mediados de 1952. Sin embargo, durante la filmación la convivencia siempre se llevó acabo en buenos términos e incluso Jorge Negrete terminó invitando a Pedro Infante a unir fuerzas y efectuar una temporada de actuaciones en el Teatro Lírico de la ciudad de México. Todo ello como consecuencia de la insistente demanda por parte del público entusiasta que deseaba ver juntos a los máximos ídolos de la canción ranchera mexicana y de la cinematografía nacional. Algunas personas y biógrafos hoy en día se confunden pensando que tras el éxito en taquilla de "Dos tipos de cuidado" surgió la idea de las presentaciones en el Lírico. La realidad es que la legendaria temporada en aquel recinto fue llevada a cabo desde finales de noviembre hasta diciembre de 1952, más de un año antes del estreno de la película en el cine Mariscala, acontecimiento ocurrido en noviembre de 1953.
    Momento histórico: Jorge Negrete y Pedro Infante cantando en el Teatro Lírico

    Acerca de la legendaria temporada en el Lírico, Enrique Serna cita al maestro Esperón en su libro "Jorge El Bueno - La vida de Jorge Negrete", volúmen III, publicado por editorial Clio en 1993:
    Manuel Esperón recuerda que el tránsito de la calle República de Cuba se paraba y había que sacar al publico por la calle de Donceles: "Fue la única ocasión en que trabajaron juntos en un teatro y a mí (Manuel Esperón) me tocó dirigirlos. Negrete cargaba sobre sus espaldas la indudable popularidad de Infante, que para esas fechas había conquistado ya la admiración de las masas. De hecho, en ese teatro Pedro contaba con seguidores desde el nivel de los segundos palcos hasta la gayola, mientras que Negrete dominaba la luneta y los primeros palcos. Negrete ya estaba bastante mal, comenzaba con sus problemas gástricos severos, los cuales se le agudizaban en el momento de entrar al escenario. Hablando claro, se le soltaba el estómago. No era una competencia para ver quien las podía más, pero cada uno por su parte se las ingeniaba para hacer mejor su papel".

    Por su parte, Gustavo García apunta lo siguiente en el libro "No me parezco a nadie - La vida de Pedro Infante", volúmen II, de editorial Clío publicado en 1994:
    Jorge abría en grande, cantando Carta de amor; Pedro no se contentó con arrancar con algunos de sus éxitos más alegres, y le dio por entrar al escenario disparando su pistola, a veces a los pies de don Silvestre Vargas, quien dirigía al mariachi y quedaba al borde del infarto.

    En la entrevista de diciembre de 1983 para la XEW, el maestro Esperón comparte más recuerdos acerca de aquella era dorada que hoy se antoja lejana:
    Algunas veces tuvimos problemas pequeños, por ejemplo en el Teatro Lírico, en donde estuvimos trabajando en trío...Jorge Negrete, Pedro Infante y yo.. yo los dirigía a los dos. Pero yo tenía uno problemas gravisimos porque era yo director musical de los dos, y los dos estaban en pique... pero debían estar de amigos de cara al público. Y se suscitaban las siguientes dificultades, por ejemplo Jorge me pedía hacer su programa fuerte esa noche y me decía: "ponme tal y tal canción porque aquel (Pedro Infante) me va a ganar, pues sale a hacer alguna payasada y me borra. Así que ponme tal y tal cosa". Entonces lo dejaba de ver en ese momento y llegaba Pedro: "Oye manito ponme tal y tal canción porque aquel (Jorge Negrete) nadamás con abrir la boca me borra. Entonces protéjeme ¿como le hago?" Eran unos problemas gravisimos. Pero Pedro tenía una serie de trucos muy interesantes que eran por ejemplo tirar de balazos al suelo... a don Silvestre Vargas...balas de salva por supuesto, y arrancaba unas ovaciones al público tremendas y Jorge se hacia unos entripados terribles. Pero cuando Jorge se ponía a cantar sus cosas bien cantadas acababa con Pedro Infante.

    Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico de la Ciudad de México

    Acerca de la legendaria temporada en el Teatro Lírico, el maestro Esperón compartió también una interesante anécdota para los lectores de la revista "Somos", publicada por editorial Eres S.A. de C.V., en el número 88 del año 1991:
    Trabajábamos en el Teatro Lírico durante una temporada que se abrió con los dos nombres importantes de la época, que eran Pedro Infante y Jorge Negrete... Para Jorge, era difícil soportar la competencia con Pedro, se enojaba mucho porque Pedro hacia muchas payasadas y el público se iba mucho con él. En esa ocasión, se organizó un Festival Guadalupano también en el Lírico, del cual yo hice la música y los cuadros pertinentes. En el primero de ellos, donde se escenificaba el atrio de la Basílica, con danzantes y peregrinos, tenían que salir Negrete e Infante a cantar una canción que hice, llamada "Canción a la Virgen", la cual se las puse a  ambos dos días antes, con el propósito de que se la aprendieran. Desgraciadamente, los dos eran muy dispersos en sus cosas y nunca estudiaron la letra, ni se la aprendieron. Yo les había puesto de condición que se la aprendieran de memoria, ya que no se podía hacer uso del apuntador por la cantidad de gente que había en el escenario. Ambos me dijeron que no me preocupara y así lo hice. Llegó el día del debut, se levantó el telón, empezaron a cantar aquellos, y ¡que se les olvida la letra, a los dos! Primero Infante empezó a decir una serie de cosas y se le ocurrió acercarse a la concha del apuntador que estaba en el suelo y sacar la letra; comenzó, pero como Negrete tampoco se la sabía, se la arrebató. Total que aquello se volvió un choteo, la gente se empezó a meter con ellos, les chiflaron y les dijeron groserías; a mí también, y yo de gratis. Acabó todo, se cerró el telón y me fui al camerino con ellos, donde estaban María Félix, la mamá de Jorge, Irma Dorantes y la mamá de Pedro; yo me paré enfrente de ellos y les dije muy serio: "Los dos son un par de descarados, no vale la pena que yo me ocupe en decirles más que lo siguiente: en este momento, me voy para mi casa con mis músicos. ¡Yo no trabajo más con ustedes, farsantes! Me salí de ahí y en el pasillo del teatro, Jorge me alcanzó para decirme: "Manito, por favor, perdóname, es que hemos tenido poco tiempo..."; después llegó Pedro con lo mismo. yo les contesté: "si para la función de la noche, ustedes no se saben la letra de la canción, yo me voy, no quiero hacer más payasadas con ustedes". Llegó la función de la noche, se abre el telón, salen los dos con la canción perfectamente bien aprendida de memoria y cuando cantaban, volteaban a verme para que les diera mi aprobación...
    En su libro "Así fue nuestro amor" publicado en el año 2007 por editorial Planeta, Irma Dorantes confirma lo dicho por Esperón compartiendo a su modo la misma anécdota y agregando::
    Los dos se pusieron a hacer su tarea para cumplir con su palabra. Y, en efecto, se aprendieron la canción en quince minutos. El espectáculo fue otra cosa: el público los ovacionó de pie. ¿Ven que ser payaso es distinto de ser profesional?
    Fue un gran privilegio y un momento histórico para aquellos que tuvieron la fortuna de observar el mano a mano y la actuación en vivo sobre el mismo escenario de las dos máximas figuras en la historia de la canción ranchera mexicana y del cine nacional. Nadie imaginó que en menos de 4 años, en plena juventud y antes del final de aquella memorable década, la muerte sorprendería a ambos artistas dejando un profundo vacío en el panorama musical y en la industria cinematográfica mexicana, que nadie ha logrado llenar.

    Otros textos de Jorge Negrete publicados en el blog de Radio Quelite que también te pueden interesar:

    miércoles, 2 de enero de 2013

    Anécdota de Pedro Infante en el estudio de grabación

    Anécdota de Pedro Infante en el estudio de grabación
    Estimada(o) radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante en Radio Quelite, la voz musical de México. La siguiente anécdota fue narrada por Manuel Esperón, y citada por Gustavo García, en el tomo I del libro "No me parezco a nadie. La Vida de Pedro Infante", publicado por editorial Clío en 1994.

    Pedro Infante grabando. © Archivo Fotográfico Tomás Montero Torres
    A finales de 1946, Ismael Rodríguez llamó a Pedro para su proyecto más ambicioso: Los Tres García... Para la musicalización, Manuel Esperón compuso y estrenó el vals Sara García, que se oye de fondo en la escena de la fiesta (y se volvería a oir en otras películas musicalizadas por el maestro). Ahí cantó Pedro la primera canción escrita especialmente para una película que sería un éxito masivo, "Mi cariñito", que según recuerda Esperón, se grabó de este modo:

    "Antes que nada, Pedro llamaba al restaurante y ordenaba su desayuno: cuatro filetes, cinco huevos estrellados, frijoles refritos con queso, tortillas y botellas de leche. Todos en el estudio están listos, se píde silencio y se inicia la grabación. Pedro está superinspirado, los músicos de igual manera, cuando de pronto, el micrófono, eran enormes en aquella época, se zafó de la base y comenzó a bajar lentamente. La grabación se registraba en forma magistral, todos estaban en su mejor día, por lo que, para evitar ruidos raros al intentar detener el micrófono o suspender la maravillosa ejecución de Mi cariñito, el trabajo se continuó como si no ocurriera nada. No obstante que a muchos nos quería ganar la risa, pues el micrófono seguía bajando, Infante se fue agachando para seguir de cerca el micro. Terminó acostado en el suelo, tendido boca arriba, con el micrófono despegado de su boca como tres centímetros. Al concluir se escuchó la gran ovación."

    Por su trabajo en Los Tres García, Pedro solo ganó 1500 pesos pero ahí apareció el Infante actor que sólo tendría que madurar durante el resto de su carrera.
    La espectacular imagen que ilustra esta anécdota, pertenece al Archivo Tomás Montero, cuyo blog te recomiendo encarecidamente visitar dando click aquí. La foto fue tomada por Tomás Montero Torres el lunes 24 de marzo de 1947 en los estudios de la Peerless. Los ya legendarios estudios de grabación se encontraban ubicados en la avenida Mariano Escobedo número 201 en la ciudad de México. Hace más de una década fueron adquiridos por una empresa inmobiliaria que los demolió para edificar departamentos.