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    sábado, 5 de mayo de 2018

    Los auténticos creadores del bolero ranchero mexicano.

    ¿Quienes fueron los auténticos precursores y pioneros del bolero ranchero mexicano? Si usted está pensando en Rubén Fuentes y Alberto Cervantes, lamento informarle que se equivoca rotundamente. La historia de la música tradicional y popular mexicana contiene algunos capítulos apócrifos cuya veracidad se tambalea al estar sustentada únicamente en leyendas urbanas y mitos generalizados. Es tiempo de desmentir información errónea que durante largo tiempo ha sido difundida en radio, televisión, prensa escrita y páginas WEB. A diferencia de lo que algunos piensan, el nacimiento del bolero ranchero mexicano tuvo lugar sin la intervención de Fuentes y Cervantes, quienes, dicho sea de paso, son personajes que tienen su lugar bien ganado en la historia de la música mexicana. Pero los nombres y méritos de los auténticos creadores del bolero ranchero mexicano, son ignorados por la mayoría de la gente. Y para probar esta afirmación citaré una melodía popular que con el paso del tiempo y a fuerza de continuar dentro de la preferencia del público, terminó imponiéndose como tradicional. Me refiero a la canción Amorcito Corazón, bolero ranchero con letra de Manuel Camacho Villaseñor, mejor conocido como Pedro De Urdimalas, y música de Manuel Esperón. Durante décadas la pieza mencionada ha permanecido en el gusto de varias generaciones de mexicanos y ha sido interpretada por diferentes artistas en las más diversas formas y oportunidades. La melodía fue grabada por primera vez en 1947 para su inclusión en la película Nosotros Los Pobres (dir. Ismael Rodríguez, 1948). Filme memorable en la historia del cine mexicano cuyo trama está cargada de dramatismo, alternando la tragedia con momentos de alegría y comicidad. Argumento que da cuenta de las desventuras de Pepe "El Toro" y sus amigos de barriada en una vecindad de la ciudad de México, y en donde la clase oprimida es enaltecida gracias a los truculentos artificios del director de cine Ismael Rodríguez.

    Rodríguez necesitaba una canción de amor que diera cuenta del romance entre los personajes principales de la historia: Pepe "El Toro", interpretado por Pedro Infante; y Celia "La Romántica" o también conocida como "La Chorreada", interpretado por Blanca Estela Pavón. Urdimalas propuso el tema Amorcito Corazón, que fue del agrado del director de la cinta. Ya identificada la canción principal de la película, Rodríguez llamó a Manuel Esperón para que musicalizara la canción y le diera a la melodía un sabor de ambiente urbano-arrabalero con aires de vecindario, de tal forma que ayudara al espectador de la película a notar que "nosotros los pobres también sabemos amar, como carajos no". Esperón, talentoso músico con una amplia variedad de recursos e imaginativo como él solo, sentado al piano pronto creó una melodía que pensó encajaría a la perfección con la letra de Urdimalas. Para su sorpresa, Rodríguez rechazó la primera versión de esta canción. En entrevista para la hoy extinta revista "Somos", Esperón comentó lo siguiente:"La única canción que me han regresado para volverla a hacer, fue Amorcito Corazón. La primera versión que le presente a Ismael Rodríguez, no le gustó porque consideró que no correspondía ni a la película ni a Pedro. Al hacerla otra vez, salió así, como la conocen".

    La filmación de Nosotros Los Pobres inició en diciembre de 1947 y durante el rodaje la canción fue grabada por Pedro Infante, Blanca Estela Pavón y Evita Muñoz "Chachita" con acompañamiento de una gran orquesta. La película fue estrenada en marzo de 1948 en el cine Colonial, convirtiéndose en un éxito de taquilla sin precedentes en la industria del cine nacional. A partir de entonces la popularidad de Pedro Infante como actor y cantante tuvo un considerable ascenso, pero curiosamente la canción pasó desapercibida para el público. Como consecuencia del éxito obtenido con Nosotros Los Pobres, en 1948 inició el rodaje de la segunda parte de ésta cinta, que llevó por título Ustedes Los Ricos. Dos nuevas versiones de la canción fueron incluidas en ésta secuela. Mientras la primera versión que aparece en Ustedes Los Ricos sigue de cerca los arreglos orquestales de la versión aparecida en Nosotros Los Pobres, la segunda versión es una breve y simpática interpretación de Pedro Infante con acompañamiento de mariachi. La "versión alcohólica" como le llaman algunos, ocurre en la escena en que Pepe "El Toro" completamente borracho llega a la vecindad en donde vive, tras una noche de parranda, y haciéndose acompañar por un mariachi, lleva serenata a su adorada Chorreada con motivo de su cumpleaños. Aunque en esos breves segundos el acompañamiento es de mariachi y a ritmo de canción ranchera, el espectador de hoy notará que se trata de una extraña premonición o adelanto de lo que sucederá después.

    Ustedes Los Ricos se estrenó ese mismo año de 1948, y esta vez Amorcito Corazón se convirtió en una canción tan popular que al año siguiente Pedro Infante fue llamado a los estudios de la Peerless para plasmarla en disco de 78 revoluciones por minuto. La sesión llevada acabo el 23 de abril de 1949 fue agotadora, ya que Manuel Esperón tuvo que ensayar largas horas con el mariachi de Juan Guitrón hasta que éstos encontraron el 'filin' para interpretar adecuadamente este bolero de aires arrabaleros. Cuenta la leyenda que en la sesión también estuvo presente la misma Blanca Estela Pavón, contribuyendo con el característico chiflidito que es parte esencial de la melodía. Se cuenta que ella no fue mencionada en los créditos del disco para evitar problemas contractuales con el sello disquero para el que grababa en ese entonces (RCA Victor). Pero ¿porqué se tomo la decisión de grabar este bolero con acompañamiento de mariachi y no con el soporte de una orquesta, en una década en que en México el bolero con acompañamiento orquestal reinó a sus anchas en las listas de popularidad? En su libro Bolero, Historia Gráfica y Documental, Pablo Dueñas expone como posible causa una huelga de músicos de orquesta que se sucitó en aquellos días, forzando a las compañías disqueras a contratar mariachis para los acompañamientos musicales. Sin embargo, desde mi punto de vista, debió tener una mayor influencia el hecho de que Guillermo Korhhauser (que en aquel entonces aún era director artístico de la Peerless) trataba de dar continuidad al exitoso trabajo que en el fructífero terreno de la música ranchera estaba desarrollando Pedro Infante. Aquí es importante anotar que en aquel entonces Rubén Fuentes aún no era director musical de la Peerless, como varios autores equivocadamente sostienen en libros, revistas y páginas WEB. Adicionalmente, aún cuando Pedro ya había grabado con orquesta anteriormente (a veces con gran dificultad como en el caso de Viva Mi Desgracia), él se sentía mucho más cómodo grabando con mariachi, tal y como lo revela en la entrevista publicada por el semanario Selecciones Musicales en abril de 1954.

    -¿Prefiere que lo acompañe una orquesta o un grupo de mariachis?
    Mariachis, Mariachis.

    La canción Amorcito Corazón fue publicada en disco de 78 rpm durante ese mismo año de 1949, obteniendo una gran difusión en la radio e inagurando formalmente la era del bolero ranchero que a partir de los años 50s del siglo XX y hasta nuestros días ha gozado de gran aceptación por parte del público. Aún cuando el compositor Alberto Cervantes siempre reclamó como suyo el mérito de haber sido el auténtico precursor del bolero ranchero, ese honor en realidad corresponde a Manuel Esperón y Pedro De Urdimalas. Indiscutible también la importancia de Pedro Infante como intérprete en el despegue de esta modalidad de la música mexicana, que lentamente fue asimilada y aceptada por el pueblo de México y de otros países. Años más tarde, en enero de 1953, el ídolo de Mazatlán entró al estudio de grabación y grabó por vez primera una canción de Alberto Cervantes con música de Rubén Fuentes, llamada "Ni por favor" despejando el camino para la lenta consolidación del bolero ranchero, género musical que obtuvo amplia aceptación ya en la década de los 60s del siglo XX, con el advenimiento de figuras como Javier Solís. Pero antes de esa era, debemos reconocer que Amorcito Corazón terminó siendo el sello de marca en la carrera musical de Pedro Infante, y a partir de entonces, y prácticamente hasta el final de su carrera artística, incluyó la canción en sus presentaciones en concierto, para beneplácito de todos sus seguidores. Tras el fatídico accidente aéreo en el que Infante perdió la vida, en abril de 1957, el tema fue interpretado con hondo pesar y sentimiento por parte de varios grupos de mariachis, cuyas melancólicas notas resonaban tristes, mientras el féretro descendía con lentitud hacia las profundidades de la fosa 53, fila 26, durante el sepelio del "Idolo Del Pueblo" en el Panteón Jardín de la Ciudad De México. Con el paso del tiempo, la canción también ha sido grabada por el Trío Los Panchos, Pedro Vargas, Luis Miguel, Lupillo Rivera entre muchos otros. Es de esperar que las generaciones de mexicanos e hispanoamericanos por venir continúen deleitándose con esta maravillosa melodía, escrita con letras doradas en el ínclito cancionero de la música popular mexicana. Es hora también de que México se entere y conozca a las personas que si tuvieron el mérito de haber ideado el bolero ranchero, y hacer caso omiso a leyendas infundadas y a rumores erróneamente generalizados, que adjudican el crédito a aquellos que nada tuvieron que ver con tan histórico logro. Un saludo afectuoso y nos leemos en la próxima.

    Amorcito Corazón
    (Letra de Pedro De Urdimalas y música de Manuel Esperón)

    Amorcito corazón. yo tengo tentación de un beso.
    Que se prenda en el calor de nuestro gran amor, mi amor.
    Yo quiero ser un solo ser un ser contigo.
    Te quiero ver en el querer para soñar.
    En la dulce sensación de un beso mordelón quisiera,
    amorcito corazón decirte mi pasión por ti.
    Compañeros en el bien y el mal, ni los años nos podrán pesar,
    amorcito corazón serás mi amor.

    Intemedio musical

    En la dulce sensación de un beso mordelón quisiera,
    amorcito corazón decirte mi pasión por tí.
    Compañeros en el bien y el mal, ni los años nos podrán pesar,
    amorcito corazón serás mi amor.

    Bibliografía consultada.
    Historia De La Música Popular Mexicana. Yolanda Moreno Rivas. Editorial Oceano. Primera Edición.
    Bolero. Historia Gráfica y Documental. Pablo Dueñas. Asociación Mexicana De Estudios Fonográficos, A.C. Tercera Edición. 2005
    Pedro Infante. El hombre, el mito, la leyenda. Revista Somos. Núm. 65. (16 de enero 1993)



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    sábado, 8 de marzo de 2014

    Llegando tarde pero sin sueño.

    Anécdota de Sara García y Pedro Infante

    Estimada(o) radioescucha: escucha a Pedro Infante en Radio Quelite, la voz musical de México. El ídolo del pueblo no solo era amante de la aviación, sino también de los automóviles y las motocicletas. Siempre que tenía oportunidad conducía su automóvil último modelo hacia los estudios de cine o al estudio de grabación de la Peerless en la Avenida Mariano Escobedo. Y en los breves ratos libres que su apretada agenda de trabajo le concedía, solía pasearse en una espectacular moto Harley-Davison por la calles de Mérida.

    Sin embargo, cuando su carrera artística empezaba a despuntar y la fama y fortuna estaban a la vuelta de la esquina, la puntualidad no era la mejor cualidad de Pedro, como lo describe la siguiente anécdota relatada por la inolvidable actriz mexicana Sara García durante una entrevista radiofónica concedida al locutor Félix Sordo en los años 70 del siglo XX:


     Foto tomada por Tomás Montero Torres la tarde del lunes 24 de marzo de 1947, cuando el reloj marcaba las 16:12 horas. Pedro Infante saluda mientras abandona los estudios de grabación de la disquera Peerless, en su automóvil Lincoln del año. Foto coloreada por Paul Riquelme.

    Pedro era un muchacho muy alegre, muy aniñado, pero mujeriego como el sólo. Y resultaba que nos citaban a los estudios y yo ya estaba ahí desde las 9 de la mañana, porque yo jamás en 59 años que tengo de trabajar he llegado tarde a mi llamado. Y claro, yo llegaba, me vestía, me ponía la peluca -porque en aquel entonces no tenía el pelo blanco-. La peluca es muy molesta tenerla puesta, y espera y aguarda, y espera y aguarda, y el muchacho no llegaba. Y no llegaba porque andaba de juerga por ahí. Como tenía un avión se iba en él con las chicas hasta que le daba la gana llegar. Hasta que un día me cansé, lo llamé y le dije: "Oigame hijito, venga para acá. No se crea usted que el ser artista consiste en llegar tarde a los llamados. El ser artista consiste en llegar a tiempo a su llamado, cumplir con su deber, dar todo lo que se tiene para halagar al público y salir triunfante hasta donde se pueda. Eso es ser estrella... Le dí su buena regañada. Entonces me dijo: "le prometo a usted que no vuelvo a llegar tarde".

    Él (Pedro Infante) precisamente vivía aquí a una cuadra, adelante de donde tienen ustedes su casa. Yo tenía forzosamente que pasar por enfrente de su casa para ir a los estudios de cine Tepeyac, allá por La Villa, figúrese usted, de polo a polo. Entonces yo manejaba, pasamos por enfrente de su casa faltando quince o diez minutos para el llamado, y lo veo con todo el dorso descubierto con una manguera dándole al coche, limpiándolo. Y le dije a mi hermana: "¡Este va a llegar tarde otra vez! Pero como llegue tarde yo me regreso, porque no estoy para esperar a un muchachito que verdaderamente apenas empieza". Entonces seguí mi camino, y cuando llegué al estudio, (Pedro Infante) me abre la portezuela del coche y me dice: ¡A sus órdenes jefa! Ahí estaba ya. ¿Por dónde se fue? ¿Cómo se fue? ¿A qué velocidad iba? Yo no lo sé, pero llegó a tiempo. Nunca más llegó tarde, era el primero en llegar a sus llamados. Y decía: "a mí la abuela fue la que me enseñó a llegar temprano a mi trabajo"
    .
    Sara García y Pedro Infante compartieron el set de filmación en películas como Los Tres García, Vuelven Los García, Dicen Que Soy Mujeriego, El Inocente y La Tercera Palabra, surgiendo con el paso del tiempo entre ambos artistas una relación de franca amistad y estrecha camaradería. El añorado protagonista de "Pepe el Toro" siguió los consejos de doña Sara y llegó a ser un actor sobresaliente. Muchas veces, cuando era cumpleaños de la recordada actriz veracruzana, Pedro iba hasta la casa de ella acompañado del Mariachi Vargas o del Perla de Occidente para cantarle las mañanitas. Grata costumbre que solo la temprana y repentina muerte del carpintero de Mazatlán en abril de 1957 logró interrumpir.

    viernes, 3 de enero de 2014

    Dos tipos de cuidado en el Teatro Lírico

    Anécdotas de Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico
    Estimada(o) radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante y Jorge Negrete en Radio Quelite, la voz musical de México. Durante décadas se ha especulado acerca de la relación de amistad y camaradería que existió entre los dos máximos ídolos de la canción ranchera mexicana. Mientras algunos autores señalan que la convivencia entre 'Jorge Bueno' y 'Pedro Malo' era fraternal y de respeto mutuo, en el extremo opuesto se hallan aquellos que señalan la rivalidad y las diferencias que existían entre ambos artistas. A lo largo de los años, periodistas deshonestos y escritores sin escrúpulos, en su desesperado afán de ganar dinero a como de lugar, han publicado anécdotas apócrifas que describen supuestas peleas a puñetazos sostenidas entre los recordados artistas. Peor aún, algunos autores de renombre como Carlos Monsiváis, han reproducido con desenfado algunas de esas falsas historias, otorgándoles así una legitimidad que no merecen.

    Jorge Negrete y Pedro Infante en una escena de la película "Dos tipos de cuidado"

    Pero nadie con mayor autoridad que el maestro Manuel Esperón para compartir en forma clara, concisa y fidedigna sus vivencias y experiencias al lado de aquellos monstruos sagrados de la música popular mexicana, revelando con veracidad la relación que existía entre las dos grandes leyendas de la canción vernácula. En una amena entrevista concedida a la emisora XEW el 5 de diciembre de 1983, durante el 30 aniversario luctuoso del "Charro Cantor", el destacado músico y compositor mexicano compartió con el locutor, músico e investigador  Héctor Madera Ferrón algunos interesantes comentarios y amenos recuerdos acerca de aquella época emocionante. Durante el programa de radio, el maestro Esperón no dudo en declarar: "No, esa amistad (entre Pedro Infante y Jorge Negrete) no me la trago yo hasta la fecha porque no era posible, porque eran un par de rivales forzosos. Tenía que ser, estaban a una altura muy grande los dos, en el mismo género de canciones, en la misma línea. Tenían que ser enemigos...aunque sea amigos-enemigos, pero no podían ser así de abrazo y todo eso...imposible. No me la trago yo esa y no me la tragué nunca, y se los dije muchas veces (a Pedro y a Jorge). ¿Pero sin embargo los dos eran caballeros? pregunta Héctor Madera Ferrón con curiosidad. Responde el maestro Esperón: "Sí, muy respetuosos uno del otro. Por eso le digo a usted que Negrete no era ningún majadero como dice la gente...Si hubiera sido un majadero, además era secretario general de la ANDA y podía haber hecho lo que se le pegara la gana. Al contrario, respetaba mucho a Pedro, lo admiraba por la serie de recursos que éste usaba para colocarse y se reía por fuera...por dentro pues no, pero por fuera si se reía mucho de las actuaciones de Pedrito..."

    Debido a la enconada competencia existente entre ambos artistas, para el director de cine Ismael Rodríguez fue difícil lograr reunirlos y cumplir sus condiciones y exigencias en la película "Dos Tipos de Cuidado", obra maestra de la comedia ranchera filmada a mediados de 1952. Sin embargo, durante la filmación la convivencia siempre se llevó acabo en buenos términos e incluso Jorge Negrete terminó invitando a Pedro Infante a unir fuerzas y efectuar una temporada de actuaciones en el Teatro Lírico de la ciudad de México. Todo ello como consecuencia de la insistente demanda por parte del público entusiasta que deseaba ver juntos a los máximos ídolos de la canción ranchera mexicana y de la cinematografía nacional. Algunas personas y biógrafos hoy en día se confunden pensando que tras el éxito en taquilla de "Dos tipos de cuidado" surgió la idea de las presentaciones en el Lírico. La realidad es que la legendaria temporada en aquel recinto fue llevada a cabo desde finales de noviembre hasta diciembre de 1952, más de un año antes del estreno de la película en el cine Mariscala, acontecimiento ocurrido en noviembre de 1953.
    Momento histórico: Jorge Negrete y Pedro Infante cantando en el Teatro Lírico

    Acerca de la legendaria temporada en el Lírico, Enrique Serna cita al maestro Esperón en su libro "Jorge El Bueno - La vida de Jorge Negrete", volúmen III, publicado por editorial Clio en 1993:
    Manuel Esperón recuerda que el tránsito de la calle República de Cuba se paraba y había que sacar al publico por la calle de Donceles: "Fue la única ocasión en que trabajaron juntos en un teatro y a mí (Manuel Esperón) me tocó dirigirlos. Negrete cargaba sobre sus espaldas la indudable popularidad de Infante, que para esas fechas había conquistado ya la admiración de las masas. De hecho, en ese teatro Pedro contaba con seguidores desde el nivel de los segundos palcos hasta la gayola, mientras que Negrete dominaba la luneta y los primeros palcos. Negrete ya estaba bastante mal, comenzaba con sus problemas gástricos severos, los cuales se le agudizaban en el momento de entrar al escenario. Hablando claro, se le soltaba el estómago. No era una competencia para ver quien las podía más, pero cada uno por su parte se las ingeniaba para hacer mejor su papel".

    Por su parte, Gustavo García apunta lo siguiente en el libro "No me parezco a nadie - La vida de Pedro Infante", volúmen II, de editorial Clío publicado en 1994:
    Jorge abría en grande, cantando Carta de amor; Pedro no se contentó con arrancar con algunos de sus éxitos más alegres, y le dio por entrar al escenario disparando su pistola, a veces a los pies de don Silvestre Vargas, quien dirigía al mariachi y quedaba al borde del infarto.

    En la entrevista de diciembre de 1983 para la XEW, el maestro Esperón comparte más recuerdos acerca de aquella era dorada que hoy se antoja lejana:
    Algunas veces tuvimos problemas pequeños, por ejemplo en el Teatro Lírico, en donde estuvimos trabajando en trío...Jorge Negrete, Pedro Infante y yo.. yo los dirigía a los dos. Pero yo tenía uno problemas gravisimos porque era yo director musical de los dos, y los dos estaban en pique... pero debían estar de amigos de cara al público. Y se suscitaban las siguientes dificultades, por ejemplo Jorge me pedía hacer su programa fuerte esa noche y me decía: "ponme tal y tal canción porque aquel (Pedro Infante) me va a ganar, pues sale a hacer alguna payasada y me borra. Así que ponme tal y tal cosa". Entonces lo dejaba de ver en ese momento y llegaba Pedro: "Oye manito ponme tal y tal canción porque aquel (Jorge Negrete) nadamás con abrir la boca me borra. Entonces protéjeme ¿como le hago?" Eran unos problemas gravisimos. Pero Pedro tenía una serie de trucos muy interesantes que eran por ejemplo tirar de balazos al suelo... a don Silvestre Vargas...balas de salva por supuesto, y arrancaba unas ovaciones al público tremendas y Jorge se hacia unos entripados terribles. Pero cuando Jorge se ponía a cantar sus cosas bien cantadas acababa con Pedro Infante.

    Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico de la Ciudad de México

    Acerca de la legendaria temporada en el Teatro Lírico, el maestro Esperón compartió también una interesante anécdota para los lectores de la revista "Somos", publicada por editorial Eres S.A. de C.V., en el número 88 del año 1991:
    Trabajábamos en el Teatro Lírico durante una temporada que se abrió con los dos nombres importantes de la época, que eran Pedro Infante y Jorge Negrete... Para Jorge, era difícil soportar la competencia con Pedro, se enojaba mucho porque Pedro hacia muchas payasadas y el público se iba mucho con él. En esa ocasión, se organizó un Festival Guadalupano también en el Lírico, del cual yo hice la música y los cuadros pertinentes. En el primero de ellos, donde se escenificaba el atrio de la Basílica, con danzantes y peregrinos, tenían que salir Negrete e Infante a cantar una canción que hice, llamada "Canción a la Virgen", la cual se las puse a  ambos dos días antes, con el propósito de que se la aprendieran. Desgraciadamente, los dos eran muy dispersos en sus cosas y nunca estudiaron la letra, ni se la aprendieron. Yo les había puesto de condición que se la aprendieran de memoria, ya que no se podía hacer uso del apuntador por la cantidad de gente que había en el escenario. Ambos me dijeron que no me preocupara y así lo hice. Llegó el día del debut, se levantó el telón, empezaron a cantar aquellos, y ¡que se les olvida la letra, a los dos! Primero Infante empezó a decir una serie de cosas y se le ocurrió acercarse a la concha del apuntador que estaba en el suelo y sacar la letra; comenzó, pero como Negrete tampoco se la sabía, se la arrebató. Total que aquello se volvió un choteo, la gente se empezó a meter con ellos, les chiflaron y les dijeron groserías; a mí también, y yo de gratis. Acabó todo, se cerró el telón y me fui al camerino con ellos, donde estaban María Félix, la mamá de Jorge, Irma Dorantes y la mamá de Pedro; yo me paré enfrente de ellos y les dije muy serio: "Los dos son un par de descarados, no vale la pena que yo me ocupe en decirles más que lo siguiente: en este momento, me voy para mi casa con mis músicos. ¡Yo no trabajo más con ustedes, farsantes! Me salí de ahí y en el pasillo del teatro, Jorge me alcanzó para decirme: "Manito, por favor, perdóname, es que hemos tenido poco tiempo..."; después llegó Pedro con lo mismo. yo les contesté: "si para la función de la noche, ustedes no se saben la letra de la canción, yo me voy, no quiero hacer más payasadas con ustedes". Llegó la función de la noche, se abre el telón, salen los dos con la canción perfectamente bien aprendida de memoria y cuando cantaban, volteaban a verme para que les diera mi aprobación...
    En su libro "Así fue nuestro amor" publicado en el año 2007 por editorial Planeta, Irma Dorantes confirma lo dicho por Esperón compartiendo a su modo la misma anécdota y agregando::
    Los dos se pusieron a hacer su tarea para cumplir con su palabra. Y, en efecto, se aprendieron la canción en quince minutos. El espectáculo fue otra cosa: el público los ovacionó de pie. ¿Ven que ser payaso es distinto de ser profesional?
    Fue un gran privilegio y un momento histórico para aquellos que tuvieron la fortuna de observar el mano a mano y la actuación en vivo sobre el mismo escenario de las dos máximas figuras en la historia de la canción ranchera mexicana y del cine nacional. Nadie imaginó que en menos de 4 años, en plena juventud y antes del final de aquella memorable década, la muerte sorprendería a ambos artistas dejando un profundo vacío en el panorama musical y en la industria cinematográfica mexicana, que nadie ha logrado llenar.

    Otros textos de Jorge Negrete publicados en el blog de Radio Quelite que también te pueden interesar:

    miércoles, 2 de enero de 2013

    Anécdota de Pedro Infante en el estudio de grabación

    Anécdota de Pedro Infante en el estudio de grabación
    Estimada(o) radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante en Radio Quelite, la voz musical de México. La siguiente anécdota fue narrada por Manuel Esperón, y citada por Gustavo García, en el tomo I del libro "No me parezco a nadie. La Vida de Pedro Infante", publicado por editorial Clío en 1994.

    Pedro Infante grabando. © Archivo Fotográfico Tomás Montero Torres
    A finales de 1946, Ismael Rodríguez llamó a Pedro para su proyecto más ambicioso: Los Tres García... Para la musicalización, Manuel Esperón compuso y estrenó el vals Sara García, que se oye de fondo en la escena de la fiesta (y se volvería a oir en otras películas musicalizadas por el maestro). Ahí cantó Pedro la primera canción escrita especialmente para una película que sería un éxito masivo, "Mi cariñito", que según recuerda Esperón, se grabó de este modo:

    "Antes que nada, Pedro llamaba al restaurante y ordenaba su desayuno: cuatro filetes, cinco huevos estrellados, frijoles refritos con queso, tortillas y botellas de leche. Todos en el estudio están listos, se píde silencio y se inicia la grabación. Pedro está superinspirado, los músicos de igual manera, cuando de pronto, el micrófono, eran enormes en aquella época, se zafó de la base y comenzó a bajar lentamente. La grabación se registraba en forma magistral, todos estaban en su mejor día, por lo que, para evitar ruidos raros al intentar detener el micrófono o suspender la maravillosa ejecución de Mi cariñito, el trabajo se continuó como si no ocurriera nada. No obstante que a muchos nos quería ganar la risa, pues el micrófono seguía bajando, Infante se fue agachando para seguir de cerca el micro. Terminó acostado en el suelo, tendido boca arriba, con el micrófono despegado de su boca como tres centímetros. Al concluir se escuchó la gran ovación."

    Por su trabajo en Los Tres García, Pedro solo ganó 1500 pesos pero ahí apareció el Infante actor que sólo tendría que madurar durante el resto de su carrera.
    La espectacular imagen que ilustra esta anécdota, pertenece al Archivo Tomás Montero, cuyo blog te recomiendo encarecidamente visitar dando click aquí. La foto fue tomada por Tomás Montero Torres el lunes 24 de marzo de 1947 en los estudios de la Peerless. Los ya legendarios estudios de grabación se encontraban ubicados en la avenida Mariano Escobedo número 201 en la ciudad de México. Hace más de una década fueron adquiridos por una empresa inmobiliaria que los demolió para edificar departamentos.