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    sábado, 30 de julio de 2016

    El mejor mariachi del mundo y la pérdida del patrimonio musical mexicano.

    Estimable radioescucha: efímeras modas musicales vienen y van, cautivando con sus monótonos ritmos y ensordecedoras cadencias a las nuevas generaciones, pero la vibrante música del mariachi moderno, que durante décadas ha sido el símbolo musical de la nación, continúa viva y palpitante en el corazón del noble pueblo mexicano. Uno de los grupos más representativos del mariachi moderno es sin duda el Vargas de Tecalitlán, cuyo origen se remonta al año de 1898. Fundado por Don Gaspar Vargas, el conjunto estuvo conformado en sus humildes comienzos por cuatro modestos músicos, quienes ejecutaban guitarra quinta de golpe, dos violines, y arpa grande, respectivamente. El mariachi tradicional de Gaspar Vargas solía tocar en pueblos cercanos a Tecalitlán, en fiestas patronales y en rancherías, ofreciendo una variada y nutrida dotación de sones antiguos como La Vaquilla, El Riflero, El Cihualteco y El Tranchete. La primera gira importante del grupo fuera de la tierra que los vio crecer fue en Tijuana, Baja California. Más tarde, en 1934, llegaron a la capital del país, ya integrado por 8 elementos, sin sospechar que en menos de una década se convertirían en el grupo más representativo no sólo de la Ciudad de México sino del país entero. La lenta consolidación del Mariachi Vargas dentro de la gran urbe fue posible gracias a su participación en programas de radio, en películas de la era dorada del cine mexicano y a la grabación de discos a 78 revoluciones por minuto. Su debut en la pantalla de plata ocurrió en 1937, durante el rodaje de la película "Así Es Mi Tierra", Otro aspecto relevante fue la inclusión de un trompetista como parte del grupo, en noviembre de 1940. Aunque éste instrumento de aliento al principio no fue muy bien recibido por el público, con el paso del tiempo fue ganando terreno, siendo el notable músico Miguel Martínez quien destacó como un virtuoso del "pistón" dentro del Mariachi Vargas. En 1944 se incorporó al grupo Rubén Fuentes, quién creo hábiles arreglos para los sones que el conjunto interpretaba y alentó a sus compañeros a estudiar música y aprender a tocar con base en partituras. De este modo, siguiendo el camino que ya antes había trazado el maestro Manuel Esperón, el sonido del mariachi fue adaptado con éxito sin precedentes al ambiente urbano en el cual el grupo se desenvolvió. Conforme transcurrieron los bélicos años 40s del siglo XX, el Mariachi Vargas adquirió fama y prestigio, colocándose por méritos propios como el conjunto mariachero más popular de la época. Acompañaron en giras internacionales, en programas de radio y en inolvidables escenas de cine mexicano, a los más grandes artistas de la época como Lucha Reyes, Jorge Negrete, Pedro Infante, Lola Beltrán, Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía y muchos otros más. Posteriormente emprendieron giras exitosas por varios países de Europa y Asia, obteniendo triunfos particularmente notables en naciones distantes como Japón. En 1958, ya con una dotación de dos trompetas, lanzaron un álbum de larga duración que con el paso de los años se convirtió en el más emblemático del conjunto, conformado por alegres sones jaliscienses como Camino Real De Colima, El Gavilancillo, El Maracumbé, Los Arrieros y El Perico Loro, entre otros. Sin faltar, por supuesto el son de La Negra, himno no oficial mexicano, cuya versión ha sido aclamada durante décadas como la definitiva, por el vigor, el carácter bravío y la dinámica energía plasmada durante la grabación, que pocos conjuntos han podido al menos igualar. El disco elepé grabado en majestuoso sonido monofónico y llamado con justificada razón, no exenta de petulante arrogancia, "El Mejor Mariachi Del Mundo" (RCA Victor MKL 1156), catapultó la música del mariachi moderno a la conquista del mundo entero. Aunque posteriormente vendrían más victorias, el álbum publicado por "la marca del perrito", significó un antes y un después, un fidedigno punto de referencia ante el cual se habría de medir a los conjuntos mariachísticos posteriores. Es una lástima que décadas más tarde, los miopes ejecutivos del sello disquero RCA, hayan agregado eco y reverberación a la grabación original, arropándola con una personalidad sonora tan arrogante como el título del álbum, y mermando el carácter natural y espontáneo de la música. Lamentablemente, el fonograma en asunto también describe una de las historias más oscuras y controvertidas en la historia de la música popular mexicana: representando la pérdida del patrimonio musical de México a manos de una monopólica empresa extranjera de gran poder económico.


    ¿Una canción termina por ser de quién la interpreta por encima de quién la compone? Esta pregunta y la búsqueda de una respuesta debió corroer por mucho tiempo a Silvestre Vargas, quien tal vez en su interior libró una larga batalla consigo mismo, tratando de hallar una respuesta a tan apremiante incógnita. Quizá por las noches se recostaba solitario en la cama de su dormitorio, sin lograr conciliar el sueño, intentando apaciguar su conciencia, preguntándose si era correcto adueñarse a la brava de una composición que era producto de años de evolución y tradición musical, cuya estructura se debía a la continua contribución de diferentes músicos anónimos a lo largo de los años, y no a la intervención de un sólo individuo o dueto oportunista en particular. Durante los años de lucha tratando de abrirse paso primero en la capital y luego en todo el país, la interpretación de alegres sones abajeños había sido la carta de presentación más eficaz no sólo del Mariachi Vargas, sino de todos los grupos mariacheros que llegaron a la Ciudad de México antes que ellos. La ejecución de alegres sones abajeños como La Negraen ferias, bailes, teatros y programas de radio, les había significado grandes triunfos y alabanzas. El Mariachi Vargas no era el único conjunto que interpretaba ese son tradicional: el Mariachi Tapatío de José Marmolejo y el Mariachi Pulido también la tocaban, imprimiéndole cada uno su estilo distintivo. Sin embargo, tantas veces le habían dicho a Silvestre Vargas que ese son era el sello de marca de su mariachi, su pieza más representativa, la que los distinguía de los demás grupos mariachisticos, que lentamente se convenció de que así era y sintió que él merecía una recompensa por la popularidad que el son estaba ganando. Desde finales de los años 30s del siglo XX ya otros compositores mexicanos como Lorenzo Barcelata se estaban apropiando discreta pero indebidamente de algunas melodías tradicionales mexicanas. Sin empacho, Ignacio Fernández Esperón "Tata Nacho", también hacia lo propio y ya le había puesto el ojo al son de La Negra, con intención de anotarla a su creciente cuenta. De acuerdo al testimonio de Miguel Martínez en su libro intitulado "Mi vida, mis viajes, mis vivencias", publicado en el año 2012 por Conaculta, el connotado director de orquesta estaba amagando con adjudicarse la autoría de dicho son abajeño porque era una pieza que le llegaba hasta el alma, que le gustaba mucho. Tata Nacho en los años 40 del siglo XX era un compositor de prestigio y con influencias, que ayudó a fundar la SACM, sociedad en aquel entonces recién creada, que sin duda podría facilitarle el camino para adjudicarse la anhelada pieza. Por su lado, Gaspar Vargas apuraba a su hijo para que ya no lo pensara tanto porque otros podrían tomar la delantera. Silvestre Vargas decidió mejor poner manos a la obra, y aunque ya para 1941 exigía que en los créditos de los discos apareciera su nombre como autor del son, fue hasta 1949 cuando legalmente logró adjudicarse junto a Rubén Fuentes la autoría de esa hermosa composición tradicional mexicana, en complicidad con la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), para beneplácito de PHAM (Promotora Hispanoamericana de Música), editora de música bajo la cual la canción quedó registrada. A Vargas finalmente le ganó la ambición, por lo que más tarde, ya carcomido por la avaricia, hizo arreglos para apropiarse junto a Rubén Fuentes de otras piezas tradicionales como Las Alazanas, El Carretero, El Pasajero, El Toro Viejo, Camino Real de Colima, El Cuervo, Las Olas y varias más.


    Aunque aun en nuestros días siguen circulando textos y videos que pretenden revelar o dar a conocer al "verdadero" autor de La Negra, en la práctica, Rubén Fuentes y los herederos de Silvestre Vargas son quienes reciben regalías por conceptos de derechos de autor. Todas las grabaciones o versiones de la pieza musical, plasmadas en discos o incluidas como banda sonora en películas, por ley deben especificar que los autores de la pieza son ambos músicos. La editora de la canción es la ya mencionada compañía editora PHAM, que alguna vez fue propiedad del sello discográfico EMI, pero que hoy en día pertenece a Sony Music Entertainment, Por lo tanto, como desastroso efecto colateral, el beneficio económico por la popularidad de tan bella pieza tradicional mexicana también lo recibe una monopólica empresa extranjera, ajena a las tradiciones musicales de México. Antes de 1949, el son de La Negra era una pieza del dominio público y cualquier músico era libre de enriquecerla, creando un nuevo arreglo o inclusive componiendo un nuevo son a partir de ella, sin que nadie pudiera impedirlo u objetarlo. Es así como evoluciona la música a lo largo de los años y por eso el dominio público es saludable. Pero cuando una canción tradicional es secuestrada, pasando del dominio público a ser registrada a nombre de un autor especifico, el panorama cambia completamente y quien toque la pieza en un teatro, restaurante, estación de radio, foro de televisión, etcétera, debe pagar regalías al autor y a la compañía editora, pues así lo establece la ley. Una ley por cierto, moldeada caprichosamente para beneficio de los productores de fonogramas, de los magnates de la industria discográfica. Y más aun, quien desee editar la tonada, añadirle o quitarle fragmentos, deberá pedir permiso primero al autor y a la editora de música, con la cartera lista para desembolsar una generosa suma de dinero. Si a los dueños de la propiedad intelectual no les agrada el nuevo arreglo musical o la nueva versión de la pieza, están en libertad de impedir su publicación. En ese contexto, ya no cualquiera puede contribuir a enriquecer o aportar elementos musicales a esa canción, por lo que su sana evolución natural queda interrumpida. Vargas y Fuentes crearon hábiles arreglos para el son de La Negra pero luego de efectuar su contribución, en vez de dejar que más tarde otros autores realizaran aportaciones, decidieron cerrar la puerta tras de sí. Es cierto que el dúo mencionado no acumuló una gran fortuna tras apoderarse de varios sones abajeños que eran del dominio público, pues en estos casos quien obtiene el mayor beneficio es la editora musical y la casa grabadora. Ambas suelen celebrar contratos desventajosos para los compositores, asignándoles porcentajes de ganancia irrisorios. Es así como sólo unos cuantos se enriquecen en el negocio de la industria musical, mientras otros suelen pasar penurias. Con tales artimañas aplicadas a artistas de todo el mundo, no es de extrañar que con el paso de los años, Sony Music haya acumulado ganancias enormes que le permitieron absorber a varias casas disqueras y a editoras de música, creciendo sigilosamente pero a paso firme, adquiriendo cada vez más poder e influencia, adueñándose de un inmenso e importante catálogo de grabaciones hechas por artistas de todo el mundo, incluyendo las de laureados artistas mexicanos. 

    Los derechos de explotación comercial del son de La Negra pertenecen a una
     monopolista empresa extranjera.

    La Ley Federal de Derechos De Autor actualmente otorga más derechos que nunca a los productores de fonogramas y Sony Music ha aprovechado tal coyuntura, imponiendo a las emisoras de radio independientes exorbitantes precios por derechos de transmisión de piezas como el son de La Negra. La mencionada empresa también recauda generosas sumas exigiendo importantes cuotas monetarias a empresas como Spotify, Pandora, Google Music, Apple y otras, por concepto de incluir cualquiera de las canciones tradicionales mexicanas que Vargas, Fuentes y otras personas se hayan adjudicado, dentro de su catálogo de música en línea. Y el control de la monopólica empresa no para ahí, sino que tiene alcance internacional. Si una banda de música es designada para viajar a otro país y representar a México en un festival, y ese grupo elige ensamblar un popurri de sones abajeños registrados a nombre de Vargas y Fuentes, pronto Sony Music estirará su largo brazo reclamando pago de regalías por derecho de ejecución pública. Y si el evento es transmitido por televisión, también hay que desembolsar otro tanto a favor de la insaciable compañía discográfica. Si usted quiere incluir el el son de La Negra o algún otro son adjudicado a Vargas y Fuentes, como banda sonora en un video, en una película, o como música de fondo en un restaurante o negocio, debería pensarlo primero ya que por ley deberá pagar derechos de ejecución pública, y ese dinero irá a parar indudablemente a los bolsillos de Sony Music. En un inicio la vigencia de los derechos de propiedad intelectual correspondientes a composiciones musicales era de 14 años, pero con el paso del tiempo, los dueños de las más poderosas empresas e industrias han realizado hábiles labores de cabildeo que han rendido frutos, doblegando a legisladores con el objetivo de deformar las leyes a su favor, permitiendo que tal vigencia haya quedado extendida a 96 años. De esta forma, y regresando al ejemplo del aclamado son de La Negra, cuando Rubén Fuentes o sus herederos ya no este ahí para cobrar su parte, la empresa Sony Music seguirá teniendo el control y será dueña absoluta de los sones abajeños que alguna vez el mencionado dueto decidió adjudicarse. Es así como al final, prácticamente sin darnos cuenta, o dejando que sucediera con pasiva resignación, nuestra amada música tradicional mexicana ya no es tan nuestra como ingenuamente pensábamos. Aunque en el alma y en el corazón sentimos orgullo al escuchar en México o en el extranjero los hermosos sones abajeños del álbum "El Mejor Mariachi Del Mundo" (RCA Victor MKL 1156), la ley dice que la explotación comercial de esas melodías pertenece hoy en día a una monopólica compañía extranjera. Algo debería ser hecho al respecto. Todas aquellas composiciones tradicionales mexicanas que antes eran del dominio público y que injustificadamente fueron adjudicadas a "pretendidos" autores en el siglo XX, ya no enriquecen el patrimonio cultural de México, sino las arcas de ambiciosas empresas extranjeras, porque en este mundo material el beneficio económico no lo recibe quien tiene la idea, sino quien se apodera de la propiedad intelectual de la misma. Muchas gracias por escuchar música tradicional mexicana en Radio Quelite. ¡Nos leemos en la próxima!

    Copyright © Andrés Lang

    Ficha técnica del disco "El Mejor Mariachi Del Mundo"
    Portada del disco MKL-1156
    Contraportada del disco MKL-1156
    Título del disco: El Mejor Mariachi Del Mundo
    Artista: Mariachi Vargas De Tecalitlán
    Formato: Disco de larga duración 33 1/3 rpm
    Duración del disco: 34 min
    Fecha de lanzamiento: 1958
    País: México
    Productor: No consta en los créditos
    Sello disquero: RCA Victor (MKL-1156)
    Género: Folclor
    Estilo: Ranchera mexicana, sones abajeños, música tradicional mexicana
    Posición en lista de éxitos: N/A
    Canciones del disco
    # Título de la canción Autor Intérprete Duración
    1A La Negra S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:41
    2A El Carretero S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:06
    3A Camino Real De Colima S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:29
    4A El Triste Arr. S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 3:15
    5A El Becerro S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 3:08
    6A El Son Del Gavilancillo R. Fuentes-S. Vargas Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:29
    1B Las Olas Arr. S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 3:11
    2B La Culebra Tata Nacho Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:45
    3B El Maracumbé S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:17
    4B El Perico Loro Silvestre Vargas Mariachi Vargas De Tecalitlán 2:26
    5B El Tirador S. Vargas-R. Fuentes Mariachi Vargas De Tecalitlán 3:06
    6B Los Arrieros D.P. Mariachi Vargas De Tecalitlán 4:35
    Artistas participantes.
    Mariachi Vargas De Tecalitlán
    Trompeta primera: Miguel Martínez Dominguez.
    En el libro intitulado "El Son Mariachero de La Negra", escrito por Jesús Jáuregui y publicado en el año 2012 por Conaculta, se cita una entrevista hecha al músico Miguel Martínez, quien declara que la trompeta segunda en ese tiempo estuvo a cargo de Cipriano Silva Ramírez, originario de Pinotepa Nacional.

    Créditos del disco.
    Dirección musical: Rubén Fuentes
    Ingenieros de grabación: No consta en los créditos del disco.
    Foto portada: No consta en los créditos del disco


    domingo, 6 de septiembre de 2015

    Pedro Infante y José Alfredo Jiménez: íconos de la canción ranchera mexicana.

    Estimable radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante y José Alfredo Jiménez en Radio Quelite. Cada disco cuenta una historia. El lado 'B' del disco mostrado en la imagen describe el capitulo amoroso más reciente en la vida de Pedro Infante , quien a lo largo de su carrera discográfica pareció empeñado en mantenernos al tanto, plasmando a 78 revoluciones por minuto los incidentes más relevantes. La canción Oyes Lupita fue compuesta por Silvestre Vargas por encargo de Pedro y esta dedicada a Lupita Torrentera, uno de los amores más importantes en la vida del ídolo del pueblo. En aquel entonces Lupita ya empezaba a distanciarse de Pedro, enterada del romance que éste último sostenía con Irma Dorantes. Pero la pieza del disco más significativa es sin duda la cara 'A', que representa el primer encuentro entre dos de las más grandes leyendas en la historia de la música ranchera mexicana: Pedro Infante y José Alfredo Jiménez. En los surcos del disco esta plasmada la primera canción que Pedro le grabó al hijo pródigo de Dolores Hidalgo, Guanajuato, quien de ese modo comenzó a escribir con letras doradas su propia leyenda. José Alfredo había pasado penurias durante los años 40s del siglo XX, trabajando como mesero en el bar "La Sirena" de Santa María La Ribera, grabando canciones con el trío 'Los Rebeldes' para el oscuro sello disquero Comix y tratando de que sus composiciones fueran tomadas en cuenta por artistas de prestigio. José Alfredo solía apostarse durante largas horas en la entrada de la emisora XEW para ofrecerle sus melodías a los cantantes de moda. Un día logró acercarse a Pedro Vargas quien pacientemente escuchó al autor de 'La que se fue', tan solo para responder: "Lo siento jovencito pero yo no interpreto canciones de principiantes". Otro día logró poner en las manos de Miguel Aceves Mejía dos hojas de papel con un par de canciones escritas: "Ella" y Yo . "El Falsete de Oro" prometió leer las letras y contactar al novel compositor en caso de que surgiera algún interés. Metió despreocupado los papeles en un portafolios que siempre traía consigo y se encaminó a paso apresurado hacia los pasillos de la famosa estación de radio. Más tarde, en el área de ensayos de la "W", Aceves Mejía sacó las hojas y luego de ver los títulos de las canciones ya no quiso saber más. Dibujando con su rostro un gesto de disgusto tiró los papeles al cesto de la basura delante de algunos miembros del Mariachi Vargas, a la vez que afirmaba: "¡Estos compositorcillos de ahora ya no saben ni que inventar!". José Alfredo mejor se fue a la XEQ en donde Andrés Huesca mostró interés por la canción Yo y fue el primero en grabarla junto a sus costeños para la RCA Victor durante la primavera de 1950, obteniendo un éxito contundente. Repentinamente todo mundo mostró interés en las composiciones de José Alfredo. Mariano Rivera Conde, director de artistas y repertorio de la RCA, mandó llamar a Aceves Mejía para que se apresurara a grabar la canción Yo, sin saber que meses atrás, "El Berrendo de Chihuahua" la había destinado al bote de la basura. Por su lado, Guillermo Kornhausser, director artístico del sello Peerless, contactó a Pedro Infante para que grabara tan pronto como fuera posible la canción del novel compositor guanajuatense. Al grito de ¡Ay chaparras como abundan, parece que las plantean!, Pedro grabó en junio de 1950 la canción citada, con el acompañamiento del Mariachi Los Mamertos. Años más tarde, don Miguel Martínez, trompetista del Mariachi Vargas, aclaró que Los Mamertos eran en realidad el Mariachi Vargas que grababa para la Peerless bajo un seudónimo, tratando de evitar así problemas contractuales con el "sello del perrito" para el que estaban contratados en forma exclusiva. Tiempo después se avergonzaron del seudónimo aquel y lo cambiaron por Mariachi Guadalajara de Silvestre Vargas.

    Mientras tanto, ambas versiones de la canción Yo, la de Miguel Aceves Mejía y la de Pedro Infante , salieron a la venta casi simultáneamente en julio de 1950, vendiéndose como pan caliente. José Alfredo empezó a recibir el fruto de su esfuerzo tras largos años de lucha, obteniendo regalías por un monto de 70 mil pesos, únicamente por su composición Yo. A partir de entonces, entre Pedro y Miguel se desató una sana competencia para ver quien grababa primero las nuevas composiciones de José Alfredo. Ambos intérpretes llegaron al extremo de hacerse compadres del cantautor, en parte por el carácter alegre y amistosos de José Alfredo, pero también para asegurarse de que éste les proporcionara en exclusiva sus más reciente creaciones. Con el paso de los años, Miguel Aceves Mejía empezó a contar a todo aquel que quisiera escuchar, anécdotas llenas de fantasía, en donde afirmaba que él había descubierto al autor de "El Jinete", grabando antes que nadie sus canciones. Por su parte, durante el resto de su carrera discográfica, Pedro Infante llegó a estrenar muchas de las canciones de José Alfredo, sumando a su cuenta un total de 44 melodías grabadas para la Peerless y obteniendo un éxito de ventas rotundo. Juntos salieron de gira artística en distintas ocasiones, recorriendo varias ciudades del país, a veces inclusive cantando a dueto. Pedro y José Alfredo aparecieron juntos en la pantalla de plata, en películas como "Ahí Viene Martin Corona" y "El Enamorado", ambas estrenadas en 1951 y dirigidas por Miguel Zacarías. En 1950, José Alfredo compuso el tema principal de la película "Islas Marías", protagonizada por Pedro Infante, pero por alguna razón desconocida el director Emilio "El Indio" Fernández, decidió no incluirla como parte de la banda sonora. Tiempo más tarde, Pedro le encargó a José Alfredo la composición del tema principal de la película "Los Gavilanes" (dirigida en 1954 por Vicente Orona). Durante la sesión final para el sello disquero Peerless, llevada a cabo el 1 de diciembre de 1956, la última canción grabada por Pedro fue una pieza del cantautor guanajuatense titulada "Ni el dinero ni nada". Tras la repentina muerte de Pedro Infante el 15 de abril de 1957, José Alfredo Jiménez grabó para el sello Columbia una canción en forma de homenaje póstumo al ídolo caído, llamada "Adiós a Pedro Infante", aunque curiosamente fue compuesta por Felipe Valdés Leal. Muchas son las anécdotas que tuvieron lugar durante la relación de amistad que entablaron Pedro y José Alfredo, pero el espacio sería insuficiente aquí para contarlas todas. Visto con la ventaja que nos otorga la perspectiva del tiempo, el extraño e inmenso vacío que en la industria musical y cinematográfica ambas figuras dejaron con su repentina partida, hasta el momento no ha logrado ser cubierto por los nuevos valores de la canción ranchera mexicana. ¡Un saludo afectuoso y hasta la próxima!

    Copyright © Andrés Lang

    Ficha técnica del disco Yo / Oyes Lupita
    Cara A del disco Peerless 3255
    Cara B del disco Peerless 3255
    Título del disco: Yo / Oyes Lupita
    Artista: Pedro Infante
    Formato: Disco de 78 rpm
    Audio: Monofónico
    Duración del disco: 5 min. 52 seg
    Fecha de lanzamiento: Julio 1950
    País: México
    Estado: Ciudad de México
    Sello disquero: Peerless 3255
    Género: Música Tradicional Mexicana
    Estilo: Ranchera
    Página web en Radio Quelite: En proceso
    Canciones del disco
    # Título de la canción Autor Intérprete Duración
    1A Yo José Alfredo Jiménez Pedro Infante 2:52
    1B Oyes Lupita Silvestre Vargas - Rubén Fuentes Pedro Infante 3:00
    Artistas participantes.
    Pedro Infante – Voz (1A, 1B)
    Mariachi Los Mamertos - Acompañamiento (1A, 1B)

    Créditos del disco.
    Productor – No consta en los créditos del disco.
    Ingeniero de grabación - No consta en los créditos del disco.
    Fecha de grabación: 8 de junio 1950

    sábado, 1 de diciembre de 2012

    Lee el nuevo libro acerca de la música del mariachi

    Estimada(o) radioescucha: escucha canciones del Mariachi Vargas de Tecalitlán y del Mariachi Tapatío de José Marmolejo en Radio Quelite. El pasado 21 de noviembre de 2012, el músico y compositor Miguel Martínez dió a conocer su libro titulado "Mi vida, mis viajes, mis vivencias: siete décadas en la música del mariachi". El célebre trompetista del Mariachi Vargas de Tecalitlán nos comparte en este libro amenas e interesantes anécdotas acerca de su vida como músico, la forma en que ingresó al Mariachi Vargas, la influencia que en éste conjunto ejerció el legendario Mariachi Tapatío de José Marmolejo con especial énfasis en su trompetista Jesús Salazar, las andanzas en Plaza Garibaldi, la lucha que sostuvo para lograr que el sonido de la trompeta fuera aceptada por el público, sus giras artísticas por América y Europa. En ésta obra literaria el músico mexicano también da cuenta de su trabajo al lado de intérpretes de la talla de Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Aceves Mejía, Lola Beltrán y varios más. El material fue editado por Conaculta y la Secretaria de Cultura de Jalisco. Cuando lo veas en la librería no lo dejes escapar.