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    lunes, 30 de septiembre de 2019

    La polémica historia de Discos Musart


    I. El titubeante comienzo.

    Durante muchos años, México fue prolífico semillero de talentosos autores, compositores e intérpretes en el extenso campo de la música popular. Las compañías discográficas llegaron del extranjero para hacer dinero grabando los variados sonidos del país, ricos en matices y bella sonoridad. Antes de 1910 ya habían incursionado en México las empresas Edison, Columbia y Victor Talking Machine Company, plasmando en cilindros y discos planos, algunos documentos sonoros hoy considerados de gran valor histórico. Luego estalló la Revolución Mexicana y esas empresas extranjeras prefirieron poner pies en polvorosa antes que ver perjudicados sus intereses comerciales. En la década de 1920, ya más tranquilas las aguas, regresaron algunas de ellas para continuar engrosando sus abultadas carteras. En pocos años las disqueras transnacionales instaladas en México, ganaron terreno en el mercado de la música grabada, gracias a su poderosa infraestructura y capital, que les permitió contratar a los mejores artistas de la época. Durante la etapa dorada de la radio y el cine en México, surgió la marca Musart, creada en 1948. Eduardo C. Baptista fue uno de los fundadores, quien tiempo atrás había formado la legendaria Compañía Mexicana de Discos. Sus comienzos fueron titubeantes, ya que los artistas de renombre en México estaban acaparados por marcas de prestigio como la RCA Victor, Peerless y Columbia.


    A pesar de tan colosal competencia, la compañía Musart paulatinamente fue adquiriendo fiel clientela y buena reputación gracias a la calidad de sus productos, a la pericia de sus directores artísticos y al catálogo de artistas que paulatinamente fueron reclutando. Eduardo C. Baptista acostumbraba deambular por los pasillos de las radioemisoras más importantes de la Ciudad de México, con el propósito de encontrar a cantantes que no tuvieran contratos firmados con otras compañías disqueras, para añadirlos al elenco artístico de la Musart, Fue así como en 1952 se encontró en uno de los pasillos de la XEW con Tony Aguilar, quien luego de que expiró la vigencia de su contrato con la marca Yberia, en 1953 fue contratado por Musart. Aplicando ese método de reclutamiento, la empresa ya antes había logrado contratar a artistas como el Dueto de Roberto y Amparo, Los Maloras, Los Centauros, Dueto Aguila Y Sol, Los Dos Braveros, Graciela Y Marcela, Dueto Ray y Lupita, Alfredo Pineda, Los Madrugadores, Los Gavilanes de Licho Jiménez, Los Guamuchileños de Culiacán, Los Braceros, Las Valentinas, Dueto México, Las Campesinas, Ramón y María Estela, Chema Y Juana, Hortensia Saldaña, Los Sembradores del Naranjo, María Alma, Dueto Bajío, Hermanas Zaizar (no confundir con los Hermanos Zaizar), Conjunto Mérida, Salvador López "El Oso", Viruta y Chamula. Todos ellos dentro del elenco inicial de artistas de Musart . El género musical al que se enfocó principalmente la empresa en aquél entonces fue el de la canción ranchera. .Los músicos que acompañaban a estos artistas en las grabaciones para Musart eran el Mariachi Perla de Occidente de Marcelino Ortega, el Mariachi Marmolejo, el Mariachi México de Pepe Villa, Mariachi Santana, Mariachi de Juanacatlán, Mariachi de Gilberto Parra, Mariachi Zapopan. Algunos artistas ya famosos que en los años 50s también desfilaron ocasionalmente por los estudios de grabación de Musart fueron Luis Aguilar, Luis Pérez Meza, Dueto Azteca y Dueto Caleta, Durante esa primera etapa la disquera producía discos de pasta shellac en formato de 78 revoluciones por minuto y tamaño de 10 pulgadas. La etiqueta central de los discos solía ser de un distintivo color morado con un semicirculo exterior y letras en color plata. El símbolo de la empresa desde sus comienzo fue un trébol de cuatro hojas como se observa en la siguiente imagen.

    Etiqueta central de un disco de pasta shellac a 78 rpm, publicado por el sello Musart a finales de los años 40s del siglo XX.

    En su primera época, la empresa también grabó a danzoneras como la de Arturo Núñez, Consejo Valiente Roberts "Acerina", Ramón Márquez y Alejandro Cardona. Además, la joven compañía logró un convenio con la empresa extranjera Seeco para distribuir en México algunas grabaciones de la Sonora Matancera y de otros intérpretes de música tropical. Más tarde, al elenco pionero de la Musart se incorporó la Marimba Chiapas, Trío Los Caminantes, Trío Monte Alban, Carlos Campos y su orquesta, Eulalio González "Piporro", Olga Guillot, Gloria Lasso, Alfonso Ortíz Tirado, Fred McDonald (pseudónimo de Fernando Z. Maldonado), Raul Díaz "El Mago", Rosa De Castilla, Dora María y Rosita Quintana. La razón social de la Musart en sus comienzos era Pan Americana de Discos, S.A., y su domicilio estaba en la calle de Tacuba en la Ciudad de México. 

    Fachada del edificio de la empresa Musart (Pan Americana de Discos S.A.), en los años 50s del siglo XX
    A mediados de los años 50s  la etiqueta central de los discos de pasta shellac producidos por Musart, tuvo ligeros cambios. El borde semicircular fue eliminado, mientras que el distintivo fondo en color morado con letras de color plateado permaneció inamovible. El trébol de cuatro hojas también continuó fijo en la parte superior del diseño.

    Etiqueta central de un disco de pasta shellac de 78 r.p.m. de la marca Musart, publicado en los años 50s del siglo XX

    Sobre de papel elaborado por la marca Musart en los años 50s del siglo XX. para sus discos de pasta shellac de 78 rpm. Obsérvese que en el sobre está impreso el dibujo de una palmera en lugar del típico trébol de custro hojas.

    II. La consolidación en los años 50.

    En los años 50s del siglo XX, la empresa cambió de nombre y se hizo llamar Musart, que proviene de unir las palabras "música" y "arte". También cambiaron de domicilio, ubicando sus oficinas en la avenida Cuitlahuac número 2327, Azcapotzalco, Ciudad de México. Poco después comenzaron a sacar al mercado discos elepé de 10 pulgadas, generalmente con 4 canciones por lado. Este formato fue conocido en algunos países como LP de 4 por 4 (elepé 4X4). Las portadas de estos discos de larga duración generalmente tenían portadas con ilustraciones atractivas, por lo que actualmente son apreciadas por algunos coleccionistas debido a la alta calidad de la manufactura.

    Portada de un disco LP de 4 por 4, publicado por la marca Musart a mediados de los años 50s del siglo XX.

    A finales de los años 50s del siglo XX, siguiendo la tendencia del mercado, la empresa Musart comenzó a publicar discos LP de 12 pulgadas a 33 revoluciones por minuto, así como discos sencillos de 7 pulgadas a 45 revoluciones por minuto. La consolidación de la empresa ocurrió lentamente, conforme sus elenco musical fue obteniendo éxitos de ventas.. La efervescencia de los tríos románticos fue aprovechada por la compañía al contratar en 1956 a Los Tres Caballeros, integrados por Chamín Correa, Leonel Gálvez y Roberto Cantoral, quienes obtuvieron un éxito colosal grabando los boleros El reloj y La barca, melodías que aun perduran en el recuerdo de muchos mexicanos. Dos años más tarde, en 1958, Eulalio González "Piporro", sorprendió a todos con su divertida canción norteña "El taconazo", que a la par de su exitosa carrera cinematográfica lo colocaron como uno de los artistas consentidos del público. Antonio Aguilar por su lado se adjudicó un éxito radiofónico tras otro, con canciones rancheras como Ay! Chabela, El Adolordo, Cuatro Copas, El Gavilán Colorado, etcétera. En 1958 el extraordinario músico y cantante Antonio Maciel logró altas ventas con un disco elepé llamado Sones Mexicanos (Musart D 276), acompañado por el Trío Aguilillas y el Mariachi México de Pepe Villa. Los arreglos musicales del álbum estuvieron a cargo de Rafael Carrión. La influencia musical del disco alcanzó a cruzar la frontera norte, pues en los Estados Unidos fue distribuido por el sello Capitol. Años más tarde, un grupo de científicos encabezados por Carl Sagan, eligió un tema del álbum, El Cascabel, para que formara parte de un disco de oro que fue enviado al espacio exterior, a través de las naves Voyager I y II, en forma de mensaje cultural del planeta Tierra hacia los seres que lleguen a encontrarlo en el espacio exterior. Durante los años 50s y hasta principios de los años 60s, la etiqueta central de los discos LP de la marca Musart continuaban siendo de color morado con letras plateadas. Escucha Radio Quelite, la voz musical de México.

    Etiqueta central de un disco LP de la marca Musart a comienzos de los años 60s

    Para promocionar a su elenco artístico, el sello Musart patrocinaba programas de radio y de televisión, en donde eran presentadas las novedades discográficas de la compañía disquera de Azcapotzalco. También solían fabricar algunos discos exclusivamente para promoción, cuya producción era limitada. Dichos LPs y discos sencillos promocionales eran obsequiados en programas de radio y televisión, así como en eventos en vivo en donde se presentaban los artistas exclusivos de la marca Musart. La etiqueta central de los discos LP de promoción a finales de los años 50s e inicios de los 60s era de color blanco, con letras impresas en color negro.

    Etiqueta central de un disco LP promocional de la marca Musart a finales de los años 50s
    Disco sencillo promocional a 45 rpm, publicado por la marca Musart a comienzo de los años 60s del siglo XX 

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    III. El apogeo en los alocados 60s.

    El auge de la compañía tuvo lugar sin duda en la década de los años 60s, con la consagración definitiva de Antonio Aguilar y Eulalio González "Piporro", y la contratación de artistas como el Trío Los Delfines, Lucha Villa, Flor Silvestre, Mike Laure, Los Aragón. Juan Torres, Carmela Y Rafael, Trío Los Santos y varios más. Muy importante también fue el impulso y la promoción que la empresa disquera dio a baladistas como Angélica María, Manolo Muñoz y Alberto Vázquez, entre otros. En el mundo del incipiente rock nacional, la disquera firmó por muy breve tiempo al grupo Los Sonámbulos y a Los Gibson Boys. Antes de que finalizara la década, Musart también grabó a Los Chijuas que se anotaron éxitos como "Changing the colors of life" y "I love you". En la música instrumental, la empresa se adjudicó un gran acierto al contratar en 1966 al organista Juan Torres, quien se convirtió en un gran vendedor de discos a tal grado que llegó a ser apodado "Mister disco", pues los elepés que grababa era un éxito seguro de ventas. Cada vez que era producido un álbum del artista de León, Guanajuato, las prensas de discos trabajaban hasta tres turnos para satisfacer la demanda del público. La misma situación ocurría con Carlos Campos, quien no por nada era apodado "El Campéon", logrando que cada disco que grababa se agotara con inusual rapidez. A pesar de la arremetida del rock anglosajón, México siguió produciendo sonidos y música impregnada con inconfundible sabor mexicano. Una evidencia de lo anterior puede ser encontrada en la fiebre de las rondallas y estudiantinas que se desató en el país a mediados de los años 60s. La marca Musart estuvo a la cabeza del movimiento produciendo discos de la Estudiantina de Guanajuato, La Estudiantina Universitaria Potosina, La Estudiantina de Querétaro, La Rondalla del Mayab, entre otras. Ya para entonces la compañía había estrenado nuevo logotipo y realizó cambios en la etiqueta central o "galleta" de sus discos elepé, de tal manera que a mediados de los años 60s, ésta consistía de un fondo negro rodeada por un hermoso anillo multicolor o arcoiris. Quizá esta etiqueta es una de las más elegantes y recordadas por los consumidores mexicanos de aquella época.

    Etiqueta central de un disco LP de la marca Musart a mediados de los años 60s del siglo XX.

    Etiqueta central de un disco sencillo de 45 r.p.m. publicado por la marca Musart durante los años 60s.

    Hacia 1964, el diseño en la etiqueta central de los discos de promoción tuvo cambios: Las nuevas etiquetas en los LPs promocionales tenían color beige de fondo, con el clásico aro multicolor en el borde exterior de la etiqueta y el logotipo del sello disquero a media altura, del lado izquierdo en fondo blanco.

    Etiqueta central de un disco LP promocional dela marca Musart, publicado en los años 60s del siglo XX.

    Etiqueta central de un disco sencillo promocional, de 45 r.p.m. publicado por el sello Musart en los años 60s del siglo XX.


    En aquellos años, la fiestas navideñas todavía eran celebradas de manera especial, y la sociedad mexicana aun conservaba y fomentaba valores positivos que ayudaban a fortalecer el núcleo familiar. En los barrios y en la vecindades de las grandes ciudades, las personas  todavía se organizaban para realizar posadas y cantar villancicos a la vieja usanza. Prácticamente cada compañía discográfica lanzó discos de navidad, logrando que algunos de ellos permanecieran en el gusto popular por largo tiempo. La empresa Musart no se quedó atrás, incorporando a su catálogo algunos álbumes de villancicos que durante años gozaron de la preferencia del consumidor. Entre ellos destacan los álbumes grabados por el Coro de Misioneros del Espíritu Santo, Los Niños Cantores de Morelia y La Estudiantina de la Universidad Autónoma de Querétaro.

    Disco LP  de la Estudiantina de la Universidad de Querétaro que contiene villancicos navideños, publicado por la marca Musart en 1966.
    Los directores artísticos y arreglistas desempeñaron un papel importante en la grabación de los discos Musart y contribuyeron con su capacidad y desempeñó al éxito comercial de la empresa: Desafortunadamente en las portadas y fundas de los discos sus nombres fueron omitidos, pero hoy sabemos que algunos de ellos eran Guillermo Acosta quien en los años 50s produjo discos de Antonio Aguilar, Eulalio González "Piporro", Trío Los Santos, Los Tres Caballeros y varios más. Acosta también tuvo la idea de grabar a Carmela Y Rafael con acompañamiento de rondalla, aunque la producción de los discos corrió a cargo de Gustavo A Santiago; éste a su vez también produjo a artistas como Lucha Villa, Cornelio Reyna, Los Chinacos de Toño Medina, Isabel Soto La Marina, Lupe Mejía "La Yaqui", entre otros. Radio Quelite transmite música popular y tradicional mexicana. Los discos de Juan Torres con mariachi también fueron producido por Gustavo A. Santiago. Por su parte, Salomón Jiménez se encargó de la dirección musical y arreglos para artistas de corte tropical como Carlos Campos, Mike Laure, Chelo, asi como Beto Díaz, la Orquesta de la Provincia, y varios más. Otros directores artísticos destacados de la Musart fueron Jorge Ortega en el terreno de las baladas, Nacho Rosales en discos de corte romántico, Benjamín Sánchez Mota en el fértil campo de la música norteña, Mario Tovar, etcétera.

    Fueron personas que no las máquinas de prensado, quienes forjaron la historia y el éxito de Discos Musart.
    En ese sentido, fueron personas de carne y hueso, quienes con su trabajo, esfuerzo y pasión, forjaron el éxito y auge de discos Musart, que no máquinas de prensado sin ton ni son trabajando de manera incesante en una nave industrial, como hoy pretenden hacerlo creer malinformados influencers en YouTube. La historia se debe contar con datos duros y hechos comprobables, no con palabras vacias y frases estériles generadas mediante IA. La "magia" no la produjo repentinamente una aguja al tocar el surco de un disco de vinilo, sino trabajadores y artistas con nombre y apellido, quienes dieron gran parte de su vida y de su tiempo para llevar el sonido grabado a los oidos del público mexicano. 


    Dessde inicios de los años 50s, el sello Musart logró firmar algunos contratos con compañías extranjeras como Capitol de Estados Unidos, que más tarde en la década del 60 le permitieron distribuir en México los fonogramas de bandas extranjeras como The Ventures y The Beatles. De hecho, la marca Musart fue la primera casa discográfica que en México puso a la venta discos elepé del cuarteto de Liverpool, publicados con sonido monaural. Los discos que Musart lanzó en México con canciones de Los Beatles contienen portadas diferentes a las que fueron lanzadas en otros países, por lo que con el paso de los años se convirtieron en productos buscados con delirante obsesión por los coleccionistas y melómanos empedernidos de todo el mundo. Sin embargo, el sueño terminó pronto ya que a finales de 1964, la marca Capitol que antes había rechazado distribuir música de Los Beatles, cambió de opinión, despertó de su acostumbrado letargo y tomó el control de las grabaciones del grupo inglés tanto en México como en Estados Unidos. Sin inmutarse, Musart siguió adelante y en 1969 logró firmar contrato con Fantasy Records para distribuir en México los discos elepé de Creedence Clearwater Revival, grupo de rock que aún en nuestros días goza de gran popularidad en el país. En 1968, la marca Musart también estuvo entre las primeras en México en poner a la venta fonogramas con sonido estereofónico, adelantándose a otras marcas como Orfeón, que ya grababa desde 1958 en máquinas de varios tracks, pero sus productos finales eran monofónicos. Orfeón no se decidió a lanzar discos con sonido estéreo sino hasta 1968. Musart también logró distribuir por un tiempo los discos de otras bandas anglosajonas como Canned Heat, que en Estados Unidos eran grabados por la marca Liberty.

    Discos LP de Los Beatles, distribuídos en México por la marca Musart en 1964.

    En 1969, la empresa Musart también creó los subsellos Trebol y Oasis que se encargaron de distribuir las grabaciones de artistas menos conocidos, y también de reeditar algunos álbumes que para la empresa habían sido grandes éxitos de venta en el pasado. La etiqueta central de los discos LP del subsello Trebol, tenían fondo en color negro, con dibujos de tréboles de colores en el extremo izquierdo, el logotipo del subsello en color blanco y los títulos de las canciones también de color blanco. Este subsello logró permanecer vigente varios años, prácticamente hasta mediados de los años 90s

    Etiqueta central de un disco LP del subsello Trebol, publicado por la empresa Musart en 1978. 


    El subsello Oasis tuvo una vida breve y efímera. La etiqueta central de los discos publicados bajo este subsello eran muy sencillos y sobrios, con un color gris claro como fondo y letras de color negro.

    Etiqueta central de un disco LP del subsello Oasis, publicado por la empresa Musart en 1969.

    Para las grabaciones de música norteña la marca Musart solía usar una etiqueta central cuyo fondo era de color amarillo, con el dibujo de un árbol de nopales en color negro y colocado a la izquierda. En cuanto a los discos sencillos de 7 pulgadas, la etiqueta tenía fondo amarillo, con letras impresas en negro y el típico árbol de nopal también en color negro. Las ediciones para promoción tenían el acostumbrado color blanco de fondo, así como letras y lineas en color negro.

    Etiqueta central de un disco LP de música norteña, publicado por la marca Musart en 1972.
    Etiqueta central de un disco sencillo promocional de música norteña a 45 rpm, publicado por la marca Musart en 1970.


    En 1968, Musart empezó a producir cartuchos de 8 y 4 tracks, para satisfacer la demanda de quienes deseaban escuchar música en los auto-estéreos. De este modo, la empresa se adelantó a competidores como la RCA Victor y Discos CBS (antes Columbia), compañías que iniciaron la producción masiva de cartuchos estéreo a partir de 1972. Este formato tuvo una vida relativamente breve y antes de que finalizaran los años 70s, fue desplazado por las cintas de cassette que eran más pequeñas, económicas y más fáciles de transportar.

    Anuncio publicitario del año 1968, que anuncia cartuchos estéreo de 8 tracks de la marca Musart
    Durante los revolucionarios 60s, la compañía estableció sus oficinas en la Avenida Cuitláhuac número 2327, delegación Azcapotzcalco (hoy alcaldía Azcapotzalco), en la Ciudad de México. Además de todos los géneros musicales ya mencionados, la empresa también incluyó en su catálogo una nutrida dotación de discos de música clásica. Algunos álbumes memorables de la Musart en este rubro son los que grabó la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Luis Herrera de la Fuente, interpretando obras de Silvestre Revueltas, Pablo Moncayo, Carlos Chávez, Manuel M. Ponce, etcétera. Otro álbum memorable fue Valses Mexicanos de 1900 (MCD-3001), con grabaciones de Miguel García Mora al piano. Destaca también el elepé de música clásica Pequeñas Obras Maestras Vol. 1 (MCD-3009), con temas interpretados al piano por Gerd Kaemper, el cual permaneció largo tiempo en catálogo. La empresa también distribuyó elepés con obras de Mozart, Vivaldi, Bach, Liszt, Schubert, Hendel, Beethoven, Chaikovsky, Schumman, Chopin y varios más.

    Portada del disco elepé de la Musart (número de catálogo MCD-3007) que contiene la pieza Sones de Mariachi, interpretada por la Orquesta Sinfónica dirigida por Luis Herrera de la Fuente. Álbum indispensable en la fonoteca de los coleccionistas de música clásica, el cual fue reeditado incluso en disco compacto.
    Otro formato que resultó muy lucrativo para las empresas discográficas fue el del álbum triple, que consistía en 3 discos elepé que recopilaban los éxitos del momento o las canciones más éxitosas de algún artísta o género musical especifico. En ocasiones, eran ofrecidos al consumidor como álbumes de tres discos al precio de sólo dos. La marca Musart tuvo en su catálogo varios de éstos álbumes triples, siendo los más vendidos aquellos con canciones de Antonio Aguilar, Flor Silvestre, Eulalio González "Piporro", Mike Laure, Carlos Campos, Juan Torres, entre otros.

    Álbum triple publicado por el sello Musart con canciones interpretadas por Gloria Lasso,


    IV. La próspera torre Musart y los sórdidos 70.

    Musart se convirtió con todas estas actividades en una empresa próspera y de prestigio, de tal forma que en 1970, inauguró un edificio de oficinas en donde estableció su centro de operaciones. Dicha construcción fue conocida como "La torre Musart", símbolo del éxito comercial de la empresa. Además, la compañía estrenó logotipo y cambió la etiqueta central de sus discos, esta vez con un diseño que también resultó elegante y de buen gusto. El fondo era de color negro, el nuevo logotipo de la marca estaba a media altura en el extremo izquierdo, proyectando un abanico de colores a la derecha. La etiqueta central de los discos Musart de los años 70s permaneció estable, sin mayores cambios hasta 1993, fecha en que la empresa dejó de fábrica discos LP.

    Etiqueta central de un disco LP de la marca Musart a comienzos de los años 70s del siglo XX.

    Etiqueta central de un disco sencillo a 45 rpm de la marca Musart, publicado originalmente en los años 60s, pero reeditado en los años 80s.


    Al menos hasta comienzos de los años 70s, los discos promocionales tenían la etiqueta central del disco en fondo de color blanco, asi como líneas y letras en color negro.

    Etiqueta central de un disco LP promocional de la marca Musart a comienzos de los años 70s

    En 1971, Guillermo Acosta Segura, quien durante largo tiempo había sido pieza clave y director artístico de la Musart, abandonó el barco para fundar su propia marca a la que llamó Discos GAS. Sobre la marcha, Acosta de alguna manera se las arregló para lograr que varios artistas que estaban en Musart, se cambiaran de bando. De esta manera, Eulalio González "Piporro", Manolo Muñoz, Alberto Vázquez, Gloria Lasso, Roberto Sasian, La Sonora Veracruz de Pepe Vallejo, Carmela y Rafael entre otros, terminaron engrosando las filas de discos GAS, aunque sólo para darse cuenta que sus mejores días como artistas vendedores de discos, habían quedado atrás. En el extremo opuesto, hubo artistas como Antonio Aguilar que mostraron una lealtad admirable, permaneciendo más de 50 años en la marca Musart. Escucha música ranchera mexicana en Radio Quelite.

    A pesar del duro golpe que resultó la desbandada parcial, el éxito de la compañía Musart continúo durante los años 70s con la contratación de artistas como Cornelio Reyna, Joan Sebastian. Mercedes Castro, Juan Valentín y varios más. En 1979, con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a México, el Colegio México (integrado solo por niños) y el Instituto Miguel Angel (conformado exclusivamente por niñas), unieron fuerzas y grabaron para la marca Musart algunas canciones dedicadas al distinguido pontífice. La canción "Amigo", que antes había sido éxito de Roberto Carlos, fue la melodía que obtuvo un éxito radiofónico a nivel nacional, resultando un gran acierto de ventas para el sello Musart.

    También en la década de los 70s el formato de cassette empezó a ganar enorme popularidad por lo que Musart empezó a producir dicho formato con tal éxito que no interrumpió su producción sino hasta bien entrado el siglo XXI.

    La cinta magnética de cassette resultó uno de los formatos favoritos del público consumidor mexicano debido a su bajo costo en comparación con el disco LPy su cómoda portabilidad.
    La empresa Musart continuó haciendo brecha, al inaugurar a comienzos de los años 70s el estudio  de grabación LAGAB, que llegó a ser el más grande y mejor equipado de su tiempo en México. A comienzos de los años 80s contaban con grabadora de 24 canales y poco después fue el primer estudio en contar con grabadora de 48 canales. A comienzos de los años 80s, el estudio de grabación era muy concurrido pues músicos y cantantes deseaban grabar en ese lugar, que contaba con ingenieros de audio muy capaces, por ejemplo Horacio Saldívar, injustamente olvidado por las nuevas generaciones.

    Los estudios de grabación del sello Musart en los años 70s y 80s del siglo XX.

    V. Del high energy al tropi-rollo en los prometedores 80.

    Si bien en los años 60s, la Musart promovió con intensidad los ritmos extranjeros como el rock, distribuyendo álbumes de Beatles, Ventures y Creedence, en los 80s se anotó otro gran triunfo al compilar y publicar la serie anual llamada "Hits Collection", que consistía en una breve antología de las 10 canciones anglosajonas más populares del año. Aunque el trabajo recopilatorio al principio estaba orientado a la música pop, entre los años de 1984 a 1987 la antología se inclinó por el estilo del High Energy, que cobró gran fuerza entre la juventud mexicana de aquél entonces. Musart adquirió los derechos de distribución de discos de varios artistas que grababan música High Energy, por ejemplo Sylvester, Lime, The Tapps, The Flirst, Divine, Trans-X y varios más. Más tarde, la discográfica también lanzó al mercado discos del popular sonido Polymarchs. Otro éxito de ventas ocurrió en 1982, cuando la empresa Musart lanzó el disco con las canciones del popular festival de televisión "Juguemos a cantar", con algunas piezas producidas por Gustavo A. Santiago, Jorge Neri, Sergio Andrade, entre otros productores. Por tradición, Musart fue impulsor incansable de la música afrocaribeña, grabando durante los alocados 60s a agrupaciones como Los Yorsy's, La Sonora Veracruz, Los Joao y Los Aragón, La discográfica dio continuidad a esa labor en 1988, lanzando al mercado el disco LP llamado "El tropi-rollo", que se convirtió en un álbum indispensable durante las fiestas y reventones de los irreverentes años 80s. El tropi-rollo consistía en un largo popurrí de éxitos de la música tropical que abarcaba prácticamente las dos caras del disco elepé, interpretado por un grupo musical ensamblado con el objetivo especifico de que las melodías sonaran lo más apegado posible a las versiones originales. El tropi-rollo resultó del agrado del público y pronto hubo la necesidad de reunir a un conjunto de músicos para que saliera de gira, interpretando de corrido las canciones del álbum. Quizá el último gran éxito que se anotó la Musart en el ámbito de la música tropical, ya entrada la década del 2000, correspondió a la pieza "El za za za (mesa que más aplauda)", a cargo del grupo Climax, con todo y su histórica mentada de madre a las petulantes águilas del América.

    Funda interior de papel, de un disco LP de la marca Musart publicado en los años 60s.

    Ya para cerrar la decada del 80, uno de los artistas que hicieron sus pininos grabando para la marca Musart fue Pepe Aguilar, quien se empecinaba en grabar sólo rock, pero luego aceptó incursionar en la canción ranchera. Después de varios intentos fallidos, Pepe Aguilar se consolidó en 1998 con un bolero ranchero llamado "Por mujeres como tú". Otro cantante contratado por Musart ya entrada la década de los 90s y que merece mención aparte, por la influencia que ejerció en el estilo de cantar la música grupera, fue sin duda Chalino Sánchez. Aunque en sus inicios los puristas repudiaron el timbre aguardientoso de aquella peculiar voz, los críticos ni en su peor pesadilla imaginaron que el estilo de Chalino para abordar el corrido, el narcocorrido y la canción ranchera, terminaría imponiéndose en el gusto popular, dejando una profunda huella en varias generaciones de cantantes posteriores, los cuales, en mayor o menor medida han tratado de imitar el inconfundible estilo del malogrado cantautor. Rosalino fue reclutado por la Musart en 1992, obteniendo éxito con las canciones Las nieves de enero y Alma enamorada. Sin embargo, no hubo tiempo para más, pues unos meses después, el artista oriundo de Culiacán, murió salvajemente asesinado. Algunos de los discos que Chalino había grabado para disqueras inependientes, fueron comprados por la Musart, empresa que los reedito luego de la muerte del cantautor. Escucha corridos, rancheras, boleros, chilenas, danzones, sones abajeños y más en Radio Quelite.


    La década del 70 fue complicada para México en el aspecto económico y por supuesto para las empresas discográficas establecidas en el país. El deterioro de la economía se vio reflejado casi de inmediato en los productos finales que eran ofrecidos al consumidor. Los discos elepé empezaron a ser fabricados cada vez con menor grosor, usando como pretexto una mayor flexibilidad que supuestamente permitía mayor resistencia y menor riesgo de resquebrajarse. Las fundas de cartón que contenían a los discos elepé fueron hechas cada vez de menor tamaño, más delgadas y frágiles. El proceso de impresión usado en las imágenes de portadas y contraportadas, fue cada vez de menor calidad, deteriorándose con más rapidez. En los años 80s ya había quedado muy lejos la época en que la portada del disco era una foto artística de buen gusto y bien lograda, que en sí misma era una pequeña obra de arte, digna de colección. Tal vez sólo los discos de High Energy de Musart, cuyas portadas a veces eran creadas por Jaime Ruelas, valían la pena en comparación con las portadas de otros elepés de música popular. No obstante, los precios de los discos siguieron incrementándose cada vez más, alcanzando valores inauditos, como consecuencia de la constante inflación propiciada por la torpeza e ineptitud de quienes administraba las finanzas y la economía del país. En 1987 por un disco nuevo el consumidor debía pagar alrededor de 7500 pesos mexicanos. Para 1991 el precio promedio de venta para el consumidor había alcanzado los 16500 pesos, pero la calidad del producto seguía disminuyendo, perjudicando claramente los intereses de consumidor final. 

    .
    VI. La debacle en los insípidos años 90.

    El declive de Musart a partir de los años 90s bien puede ser atribuido a que los condiciones del mercado empezaron a cambiar con rapidez, siendo la piratería uno de los enemigos letales, propiciado por el auge del disco compacto, formato irónicamente promovido por la industria discográfica como sustituto del disco elepé.  La piratería se convirtió en el monstruo de las siete cabezas, al cual se sumó posteriormente la rápida propagación de la música sin intermediarios usando como herramienta el internet.. A la inminente caída también contribuyó la falta de promoción de la Musart en plataformas digitales, mostrando su incapacidad para adaptarse a nuevos modelos de negocio en un entorno dinámico, donde el internet y las redes sociales se habían convertido en amos y señores. A todo ello se sumó la deficiente preparación y profesionalismo de los nuevos productores y arreglistas que empezaron a formar parte de la empresa, y a los ejecutivos que por desconocimiento, arrogancia o ineptitud, no supieron sacar provecho del talento artístico nacional, tomando decisiones erráticas que llevaron a la empresa a perder niveles de ventas. La debacle fue obvia cuando en 1991 fue cerrado para siempre el estudio LAGAB, que alguna vez llenó de gloria a la empresa de la Avenida Cuitláhuac. En medio de la desesperación y la impotencia, en 1999 Musart y otras cuatro empresas decidieron salir de la AMPROFON, asociación que habían ayudado a fundar en 1963.

    Portada de un disco compacto publicado en los años 90s por el sello Musart.

    VII. Caída de la torre Musart y el final de una era.

    Aunque en la década del 2000 aun tenían firmados a artistas populares como Banda Cuisillos y Pancho Barraza, y la empresa sobrevivía reeditando en CD las grabaciones de épocas ya lejanas, para todos fue obvio que Musart no las tenían todas consigo cuando uno de sus más grandes vendedores, Pepe Aguilar, los demandó en el año 2002 por incumplimiento en pago de regalías.  Poco después, el hijo de Antonio Aguilar volvió a arremeter contra la empresa de la Avenida Cuitláhuac, entablando otro litigio, esta vez reclamando el derecho de explotación comercial de los 11 discos de larga duración que grabó para Musart. En el año 2011 la empresa sufrió un descalabró adicional, cuando Joan Sebastian decidió salir de la empresa, la cual más tarde arremetió contra el "poeta del pueblo", alegando que éste se había quedado con un anticipo por concepto de un disco, el cual supuestamente nunca fue grabado. Por si fuera poco y al grito de ¡Te la voy a recordar!, Paquita La del Barrio declaró a distintos medios de comunicación que tiene problemas con el decadente sello Musart, ya que no le han extendido su carta de retiro, y por ahora está impedida no sólo para grabar discos en otra compañía disquera, sino también para interpretar en vivo algunas de sus canciones emblemáticas. Con cada litigio, con cada demanda, los cimientos de la compañía Musart lentamente se desmoronaban, dejando en claro que su época de gloria y esplendor había quedado sepultada en el amargo olvido.

    En junio del 2014, como preámbulo al inminente final, la legendaria Torre Musart fue demolida, quedando reducida a polvo y fierros retorcidos. En el año 2016 el invaluable catálogo de grabaciones de la empresa fue vendido al consorcio extranjero Concorde Music, que poco ha sabido valorar el acervo fonográfico de música popular mexicana que tiene en su poder. La gran tragedia de la música popular mexicana consiste en que las páginas más sublimes de la historia musical del país, grabada a lo largo de muchos años, hoy en día está en manos de empresas extranjeras, las cuales poseen los derechos de explotación comercial por un lapso de tiempo indefinido, ya que lo pueden extender a su antojo y capricho. ¿La música popular mexicana realmente sigue perteneciendo a los mexicanos? La respuesta parece ser un rotundo No.










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    viernes, 10 de marzo de 2017

    Lo que no sabías de Blanca Estela Pavón.

    Estimable radioescucha: algunas personas tienen la fortuna de disfrutar una larga vida, pero en su andar por el mundo no dejan huella o legado trascendente. En contraste, otras personas parecen vivir desde el principio con las horas contadas, pero al partir prematuramente de este valle de incertidumbre, dejan detrás de sí un destello de luz intenso, que continúa brillando a pesar de los años transcurridos, superando la decisiva prueba del espacio-tiempo. Éste último es el caso de la artista mexicana María Blanca Estela Pavón Vasconcelos, Nacida en Minatitlán, Veracruz, el 21 de febrero de 1926, fue la menor en una familiar conformada por 6 hermanos. Cuando sólo tenía tres años de edad, su familia se trasladó a Orizaba, en donde la niña pronto empezó a mostrar su inclinación por la actuación, el baile y el canto. Durante su niñez, Blanca Estela ya soñaba con ser artista. En lugar de jugar con muñecas o juguetes, solía declamar, bailar y cantar, delante de sus hermanos y amiguitos, que hacían las veces de público improvisado, escenificando así divertidas funciones de teatro, Sus padres, Francisco Pavón y Josefa Teresa Vasconcelos, pronto se dieron cuenta de la vocación artística de la niña y decidieron inscribirla en escuelas de teatro, canto y baile, mientras cursaba la eduación primaria. En la escuela, Florecita o Blanquita (como le llamaban cariñosamente sus padres), comenzó a destacar en los festivales escolares, participando con entusiasmo en concursos de declamatoria y bailes infantiles. En 1933, cuando sólo tenía 7 años de edad, junto a su familia se trasladó a la Ciudad de México, en busca de mejor fortuna y oportunidades. Florecita terminó la educación primaria en la escuela "Pablo Moreno" del Distrito Federal. que estaba ubicada en las calles de Bolivia, Por esa época, sus padres la inscribieron en una academia de música en donde la futura protagonista de "Nosotros los pobres" tomó lecciones de piano, dando su primer recital después de un año de preparación. La inquieta niña también estuvo inscrita en una academia artística llamada "Alma Mexicana", en donde tomó clases de declamación, danza y acrobacia. A partir de 1935 comenzó a participar en concursos de aficionados organizados por estaciones de radio como la X.E.F.O. conocida como Radio Nacional, aunque sin gran fortuna. Impertérrita e incansable, para 1936 la futura actriz ya había sido contratada por la mencionada emisora, para cantar y realizar breves sketchs. En 1937 obtuvo su primera oportunidad en el cine, participando como actriz de reparto en una película llamada "Huérfanos del destino", la cual nunca se terminó de rodar por falta de presupuesto. Al año siguiente, Pedro de Urdimalas la llamó para participar en un programa de radio titulado "Fifirafas el valeroso", donde tuvo como compañeros de reparto a Guillermo Portillo Acosta y José Ángel Espinosa "Ferrusquilla". Éste último, se enamoró de la bella joven; luego de un tiempo sostuvieron un noviazgo breve. El programa radiofónico transmitido por la X.E.Q. gozó de gran popularidad en esa época. La pequeña actriz pronto fue bautizada por sus compañeros actores como "La Princesita Rubia". En la contraportada de un disco publicado en 1989 por la AMEF (Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos), Pedro de Urdimalas compartió una breve e interesante anécdota que nos da una idea de aquellos inolvidables días, así como del carácter fuerte de la desaparecida estrella:

    "Magia de Florecita que un día se encrespó cuando el gerente de la poderosa X.E.Q. en 1939 dudó de la grandeza de su programa "La Legión Infantil Mexicana". En la tarde, a las seis, Blanca Estela invitó a los que hoy son cuarentones para que fueran a la estación de radio en los altos del Teatro Alameda y les prometió por el micrófono que les cantaría personalmente y les daría regalitos. Al día siguiente, desde las tres de la tarde comenzaron a llegar niños y niñas legionarios. A las seis la chiquillería ya se había desbordado llenando la calle de José María Marroquí. La Avenida Juárez se vió interrumpida igual que la calle de independencia. Más de veinte mil pequeños demostraron su idolatría por Blanca Estela Pavón. "Florecita" cantó y cantó desde el capacete de una camioneta y repartió los juguetes que había prometido. El capitán Ferrusquilla y el valeroso Fifirafas (Guillermo Portillo Acosta) acompañaron a Blanca en el festín de orgullo."

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    Blanca Estela destacó en la radio por su profesionalismo y por la dulce voz con que había sido privilegiada; pronto fue contratada para realizar el doblaje al español de voces en películas extranjeras. Viajó a Nueva York acompañada de su hermana Nidia y de "Ferrusquilla", en donde juntos realizaron trabajos de doblaje en películas como "Lo que el viento se llevó" y "La luz que agoniza". A su regreso a México, la artista continúo desarrollando las actividades que más le apasionaban: la actuación, el baile y el canto. Formó parte de varios grupos de danza y ballet, actuando en distintos teatros de la capital y del interior de la República. Además, continúo participando en programas de radio. En 1941, recién cumplidos los 15 años de edad, fue contratada para desempeñar un pequeño papel en la película "La liga de las canciones", dirigida por Chano Urueta. Tres años después, en 1944, logró participar en la película "El niño de las monjas", bajó la dirección de Julio Villarreal. En esa época, había sido contratada para cantar en programas transmitidos por la estación Radio Mil, alternando ese trabajo con participaciones en grupos de danza y ballet. A base de firme voluntad y ahínco, la joven artista se empezaba a hacer de un nombre y una buena reputación. Su gran oportunidad en el cine llegó en 1945, cuando fue contratada por Ismael Rodríguez para participar en la película "Cuando lloran los valientes". En esa cinta, por vez primera hizo mancuerna con Pedro Infante, formando una de las parejas más memorables en la historia del cine mexicano. Durante muchos años, la gente creyó equivocadamente que existía un romance entre Blanca Estela PavónPedro Infante. En realidad esto nunca ocurrió. Simplemente fueron grandes amigos; Pedro siempre admiró el profesionalismo, la inteligencia y el talento de Blanca Estela, viendo en ella a una amiga, camarada y consejera. La actriz mexicana si llegó a tener breves romances con José Angel Espinosa "Ferrusquilla", su compañero de trabajo en la radio, y posteriormente, ya en su etapa de actriz, con el actor y director de cine Rogelio A. González. Poco después de ser dirigida por Ismael Rodriguez, llegaron los más resonantes triunfos para la actriz en la taquilla, comenzando con la película "Vuelven Los García", "La Bien Pagada" y "Cortesana". Uno de los más grandes aciertos en su carrera, resultó de su formidable actuación en la película de tintes arrabaleros "Nosotros Los Pobres", filmada en 1947 de nuevo bajo la dirección de Ismael Rodríguez, En la mencionada cinta, Blanca Estela adquirió gran popularidad desempeñando el papel de "La Romántica", que todo el mundo llamó después "La Chorreada".  En "Nosotros Los Pobres", Blanca Estela volvió a actuar como la pareja sentimental de Pedro Infante, quien desempeñó el papel de Pepe El Toro. Poco tiempo después, fue estrenada la continuación de aquella melodramática historia; la secuela fue titulada "Ustedes Los Ricos", logrando popularidad la canción Amorcito Corazón, bolero representativo del amor arrabalero a la mexicana, interpretado a dúo por Blanca Estela Pavón y Pedro Infante, Otro gran éxito de taquilla que la añorada actriz se anotó, fue la película "Los Tres Huastecos", filmada en 1948, también bajo la dirección de Ismael Rodríguez. Con un prestigio y una carrera cinematográfica en ascenso, Blanca Estela Pavón logró probar su calidad como cantante, grabando para el sello RCA Victor dos piezas musicales: Que Dios me perdone y la Canción de los niños. En ambas melodías fue acompañada por el maestro Marío Ruiz Armengol y su Orquesta. Cuando no estaba promocionando sus discos al través de Radio Mil, la cantante se encontraba filmando una nueva película o viajando por toda la República Mexicana, formando parte de caravanas artísticas o realizando teatro de revista. En algunos casos llegó a cantar a dúo con Pedro Infante, en estaciones de radio y en conciertos al aire libre, en plazas de toros o en teatros. En internet circula un video con fragmentos de una filmación casera, en donde se observa a Blanca Estela Pavón y Pedro Infante, compartiendo el entarimado, cantando para el público en una plaza de toros de Monterrey. Una prueba contundente de que la artista jarocha estaba cosechando grandes triunfos después de largos años de lucha, ocurrió en 1948, cuando ganó el premio Ariel como mejor actriz por su actuación en la película "Cuando lloran los valientes", filmada tres años antes, en los estudios Azteca. Pero el horizonte se ensombreció repentinamente, como presagio lúgubre de un desenlace trágico.


    El 23 de mayo de 1949, Pedro Infante sufrió un grave accidente aéreo, cuando la avioneta que piloteaba se estrelló en Zitácuaro, Michoacán, Pedro intentaban llegar a la ciudad de México, luego de un paseo por Acapulco, cuando el avión que conducía se precipitó a tierra. El grave accidente ocasionó que fuera postergada durante varias semanas la filmación de la película "Lo que no pudo ser", en donde Blanca Estela Pavón y el ídolo de Mazatlán, Sinaloa, serían dirigidos por Roberto Rodriguez. En ese entonces nadie imaginó que la cuenta regresiva había iniciado y a ambas estrellas del cine mexicano les esperaba un final prematuro, en circunstancias similares. La última película en la que participó Blanca Estela Pavón se llamó "Ladronzuela", cuya dirección corrió a cargo de Agustín M. Delgado, El argumento de la cinta esta basado en una historia escrita por Yolanda Vargas Dulché. Viendo la película con la perspectiva del tiempo, es evidente que algunos directores y productores de cine, ya trataban de encasillar a la actriz en papeles de mujer humilde o de barriada, para capitalizar el éxito obtenido en "Nosotros los pobres" y "Ustedes los ricos". El papel que Blanca Estela Pavón desempeñó en su última película, representa un curioso antecedente de los personajes de barrio que enrarecieron las pantallas de televisión, décadas más tarde, cuando este medio de comunicación ya había desplazado a la pantalla de plata, mediante insufribles telenovelas como Rosa Salvaje o María la del barrio. 

    A mediados de septiembre de 1949, Blanca Estela Pavón se unió a una caravana artística que ofreció funciones en algunos escenarios de Tapachula, Chiapas, finalizando la gira en la ciudad de Oaxaca. Luego de una presentación triunfal en el teatro Macedonio Alcalá, el plan de la caravana era regresar a la Ciudad de México en ferrocarril, Sin embargo, Blanca Estela tenía prisa por volver a la capital del país, para cumplir un compromiso de trabajo en un programa de radio que sería transmitido desde el edificio de la Lotería Nacional. La actriz, que estaba acompañada de su padre, se trasladó al aeropuerto en lugar de tomar el tren. Ambos se encontraron con la sorpresa de que no había lugares disponibles en la aeronave procedente de Chiapas. Desesperada, Blanca Estela preguntó a los pasajeros en la sala de espera si algunos de ellos podían cederles dos lugares. Con una carrera artística en ascenso y una reputación de artista disciplinada, responsable y profesional, no deseaba dejar plantados a los empresarios que en la Ciudad de México la esperaban para participar en el programa de radio. Dos pasajeros finalmente se compadecieron al ver a la muchacha tan afligida y decidieron cederles sus asientos. De este modo, la artista veracruzana aseguró para ella y para su padre, los pases de abordar hacia un destino fatal. Antes de partir, el piloto había sido advertido de que se encontraría con mal tiempo durante el trayecto, Aún así, el avión DC-3 de Mexicana de Aviación, con matricula XA-DUH despegó del aeropuerto de Oaxaca a eso de las 12.40 p.m. El vuelo transcurría con normalidad, pero cuando ya estaban cerca de llegar a la Ciudad de México, empezaron las dificultades. El piloto Alfonso Reboul Lasscassies, se comunicó con la torre de control, diciendo con voz sumamente alterada que acababan de pasar por Puebla, tenían problemas de visibilidad, perdían altura y el aparato estaba experimentando severa turbulencia. Las últimas palabras el piloto, fueron: "¡Estamos volando a mil trescientos...!". Su voz se perdió en medio de una fuerte estática, cortando de tajo la comunicación con la torre de control. Se esperaba el arribo del avión bimotor de Mexicana a eso de las 13.30 p.m. Sin embargo, jamás llegó al aeropuerto de la capital. Luego de algunas horas, la aeronave fue declarada como desaparecida. Fue organizada una búsqueda por toda el área conocida como "Pico del Fraile", cerca del volcán Popocatépetl. Los habitantes de pueblos ubicados en el estado de Puebla, como San Martín Texmelucan, Huejotzingo y San Felipe Teotlalcingo, decían haber visto un avión pasando en medio de los volcanes y luego una densa columna de humo. Las brigadas que acudieron al rescate incluían grupos de alpinistas, elementos de la Cruz Roja mexicana, soldados del ejército, habitantes de los lugares cercanos a la zona del siniestro, reporteros de nota roja y otros voluntarios, Las labores de rescate comenzaron el 27 de septiembre por la mañana, emprendiendo la marcha a caballo, en mula y a pie. La búsqueda duró más de 7 horas, luchando contra un clima gélido y un terreno accidentado. El grupo de rescate alpino logró finalmente acceder al lugar del desastre, descubriendo una escena desoladora. El avión había quedado partido en varios pedazos y los cuerpos de los pasajeros se hallaban esparcidos a lo largo del terreno nevado, varios de ellos calcinados y con fracturas múltiples. No hubo sobrevivientes. Además de Blanca Estela Pavón y su señor padre, entre los pasajeros fallecidos se encontraban: el fotógrafo Francisco Mayo, el periodista Luis Bouchot, el senador Gabriel Ramos Millán, también conocido como "el apóstol del maíz; el antropólogo Salvador Toscano, entre otros. Los restos de Blanca Estela Pavón, fueron envueltos en un petate por socorristas de la Patrulla 13 del Cuerpo Alpinista México y trasladados en mula hasta el pueblo de Atlautla, En ese pequeño poblado ya esperaba José Ángel Espinosa "Ferrusquilla", junto a los hermanos de la famosa actriz. Éstos últimos, no lograron reunir el valor suficiente para identificar a la hermana menor de la familia y pidieron que "Ferrusquilla" se encargara de la triste labor. El compositor de "La ley del monte" entró custodiado por personal del ejército, al improvisado depósito que fungía como morgue. Un soldado iba descubriendo uno por uno los rostros de las personas fallecidas delante del actor, quien en cada ocasión fruncía el ceño, negando con la cabeza, indicando que ese cuerpo desmembrado no correspondía al de la fallecida actriz. No obstante, cuando el militar destapó el rostro de una mujer con cabellera rubia y piel blanca y tersa, "Ferrusquilla" no tuvo duda alguna. Haciendo un gran esfuerzo para contener el llanto, el compositor asintió con la cabeza, al mismo tiempo en que decía con un nudo en la garganta: "Si...ella es". El soldado procedió a colgar sobre el cuerpo inerme de la actriz, una pequeña tarjeta que decía "Identificado", cubriendo otra vez el rostro de la malograda estrella. De ahí, los restos de Blanca Estela Pavón, fueron enviados en ambulancia hacia la Ciudad de México, a donde llegaron el jueves 29 de septiembre. La inolvidable y dulce "Florecita" fue velada en la sede de la Asociación Nacional de Actores y más tarde sepultada en el Panteón Jardín. Durante el sepelio en el lote de actores, con lágrimas en los ojos, Pedro Infante sólo atinaba a decir a quién quisiera escuchar: "Se nos fue la Chorreada".


    Días después de la tragedia, los hermanos Rodríguez anunciaron el inminente estreno de la cinta "Lo que no pudo ser", la cual había sido filmada en abril de 1949 y representaba la última vez en que Blanca Estela había hecho mancuerna cinematográfica con Pedro Infante. Poco después, aprovechando la errónea pero generalizada creencia de un romance entre el carpintero de Guamuchil y Blanca Estela, el director Roberto Rodríguez decidió cambiarle el nombre a la película, llamándola "La mujer que yo perdí", tratando de capitalizar así la repentina muerte de la joven actriz. Algunos alabaron esa actitud del mercenario director cinematográfico, interpretándola como una "hábil estrategia comercial y de negocios", pero otros lo interpretaron como un "insensible oportunismo y una mercadotecnia sin escrúpulos". De cualquier manera, la película tuvo el éxito comercial esperado, reafirmando a Blanca Estela Pavón como una de las actrices más taquilleras de la época. Honesto, espontáneo y sin fines de lucro, resultó el homenaje que José Ángel Espinosa "Ferrusquilla" realizó a su querida "Florecita", al componerle una canción la noche siguiente después de tener que identificar su cadáver. Durante décadas tuvo guardada la canción, sin animarse a publicarla. Por su parte, Emilio B. Rosado compuso un bello danzón llamado "Blanca Estela", en honor a la actriz veracruzana, cuando ésta aun vivía.

    La artista mexicana había partido inesperadamente, cuando se adivinaba que podía llegar aun más lejos en su carrera de actriz y cantante. Conforme pasaron los años, varias leyendas y mitos se entretejieron en torno a la vida y trayectoria artística de Florecita. Como siempre sucede en estos casos, algunos pasajes en la vida de Blanca Estela Pavón no pueden ser confirmados con certeza luego del tiempo transcurrido, y en otros, quienes poseen la información, prefieren guardarla para ellos mismos, exhibiendo un egoismo que raya en lo patológico. Sin embargo, también hay huecos que comienzan a cubrirse y dudas que empiezan a aclararse por medio de descubrimientos fonográficos inesperados. Por ejemplo, la gente creyó durante décadas que Blanca Estela Pavón sólo había grabado en estudio profesional, un disco de 78 revoluciones para la marca RCA Victor, con las canciones "Que Dios me perdone" y la "Canción de los niños", ya antes mencionadas. Pero en 1989, la AMEF (Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos), realizó una interesante aportación, al publicar un disco LP de 12 pulgadas, con varias canciones interpretadas por la inolvidable "Florecita", algunas de ellas rescatadas de viejos discos de pasta. En algunos casos se trataba de grabaciones "en vivo", registradas en acetatos de corte directo, efectuados durante programas transmitidos por Radio Mil, de donde la añorada actriz era artista exclusiva. Otros de los temas que conforman ese disco de LP, como "Algún día volverás" y "En cada puerto un amor", eran canciones extraídas de bandas sonoras, que habían quedado también archivadas para la posteridad en discos de acetato. Por ahora, eso es todo lo que se sabe de Blanca Estela Pavón, en cuanto a canciones grabadas en discos. Sin embargo, nunca digas nunca. Regresando desde la cripta, algún día podrían emerger a 78 revoluciones por minuto, más grabaciones en vivo o en estudio. 


    En la imagen de este articulo se muestra el disco de 10 pulgadas que contiene las canciones rancheras "Mi Preferida" (original de Pedro Galindo) y "Acuérdate, acuérdate" (del dominio público), grabadas en vivo por Blanca Estela Pavón durante los programas transmitidos por Radio Mil. En ambos casos, el magistral acompañamiento está a cargo del mariachi tapatío de José Marmolejo.  Columbia era en aquel entonces una empresa pujante, que ya tenía varios años en el negocio de la industria discográfica, En sus inicios, la disquera solía grabar a artistas mexicanos en sus estudios de Nueva York y en ocasiones también en México, mediante un equipo de grabación portátil. Celebres fueron sus grabaciones de artistas como Guty Cárdenas, Luis Perez Meza, las hermanas Padilla y Los Panchos, entre muchos otros. Contando con la dirección artística de Felipe Valdés Leal, la compañía grabadora estableció una casa matriz y estudio de grabación en San Bartolo, Naucalpan, en mayo de 1947. Desde entonces, la empresa estuvo en constante búsqueda de artistas talentosos que no estuvieran contratados en exclusiva por la RCA o por el sello Peerless, los dos grandes competidores de la época. Las canciones del disco de pasta shellac publicado inicialmente por la Columbia, fueron reeditadas en el disco de la AMEF de 1989.


    La historia musical de México se sigue escribiendo, no sin grandes esfuerzos, descubriendo archivos sonoros aquí y allá, rescatándolos del oscuro olvido. Radio Quelite hace una cordial invitación y un exhorto a los investigadores y coleccionistas del mundo para que compartan con el mundo información, discografías completas de artistas mexicanos, en forma de bases de datos para su consulta, sin egoísmos ni protagonismos, dejando de lado tanto intereses personales como fines de lucro. No esperemos a que la Fonoteca Nacional se encargue de esa tarea. Además de fungir actualmente como la gran bodega o almacén de archivos sonoros del monopolista grupo Televisa, con cargo para el contribuyente, la Fonoteca Nacional actualmente esta demasiado ocupada promoviendo a artistas extranjeros y manifestaciones culturales que, aunque muy respetables, poco o nada tienen que ver con las expresiones musicales del país. Por lo anterior, ninguna revelación o descubrimiento importante podemos esperar de esa institución pública al servicio de una corporación privada, al menos por ahora. La mayor contribución tendrá que venir de los coleccionistas privados y entusiastas melómanos con iniciativa propia, que decidan actuar en equipo, compartiendo información para enriquecer el conocimiento y de este modo inculcar el amor por el patrimonio sonoro del país, durante tanto tiempo olvidado y menospreciado por los propios mexicanos. Divulgando información relevante acerca de su brillante trayectoria artística, Radio Quelite rinde merecido tributo a Blanca Estela Pavón, a pesar del embate de un maligno monopolio extranjero. Un saludo afectuoso y nos leemos en la próxima.

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    Ficha técnica del disco Acuérdate, Acuérdate / Mi Preferida
    Cara A del disco Columbia 1483-C
    Cara B del disco Columbia 1483-C
    Título del disco: Acuérdate, Acuérdate / Mi Preferida
    Artista: Blanca Estela Pavón
    Formato: Disco de 78 rpm
    Audio: Monofónico
    Duración del disco: 5 min. 35 seg.
    Fecha de lanzamiento: Desconocida
    País: México
    Estado: Ciudad de México
    Sello disquero: Columbia 1483-C
    Género: Música Tradicional Mexicana
    Estilo: Ranchera
    Núm. Matrix: MEX 798 / MEX 780
    Canciones del disco
    # Título de la canción Autor Intérprete Duración
    1A Acuérdate, acuérdate D.P. Blanca Estela Pavón 2:35
    1B Mi Preferida Pedro Galindo Blanca Estela Pavón 3:00
    Artistas participantes.
    Blanca Estela Pavón: Voz (1A, 1B)
    Acompañamiento del Mariachi de José Marmolejo.

    Créditos del disco. Productor – No consta en los créditos del disco.
    Ingeniero de grabación - No consta en los créditos del disco.
    Fecha de grabación: desconocida. Posiblemente 1948.